IDEAS DE LIDERAZGO.
La desocupación tecnológica
1080286Juan Carlos Cachanosky
negocios@prensa.com
OPINIÓN. Es muy común escuchar que la tecnología y las máquinas provocan desocupación, porque se requieren menos hombres y mujeres para producir bienes y servicios. Muchos economistas hoy en día siguen creyendo que las máquinas y tecnología provocan desocupación.
Es cierto que la incorporación de maquinarias tecnológicamente avanzadas ahorran mano de obra “por unidad producida”. Pero la disminución del costo unitario que provocan estas máquinas por un increíble aumento de la producción termina bajando los precios del producto final para los consumidores. Así, por ejemplo en el caso de la Revolución Industrial, la incorporación de la máquina a vapor en la producción de ropa permitió bajar precios y costos de tal manera que mucha más gente pudo comprar ropa y más ropa.
El mercado se expandió de tal manera que la industria terminó contratando muchos más trabajadores en comparación a la producción artesanal. Para ponerlo en términos contemporáneos, los celulares, que al principio podían comprar muy pocas personas, hoy es de uso masivo y no hace falta estadísticas para comprender el crecimiento de gente trabajando en el sector directa o indirectamente.Obviamente el tren permitió transportar muchos más granos a largas distancias con muchos menos hombres que anteriormente los transportaban en carretas. Sin embargo, el tren requirió de mucha más gente empleada en trabajos que antes no existían; como aumentó la demanda de carbón, se tuvieron que construir locomotoras y vagones, estaciones, vías, el personal operativo que operaba las estaciones y las operaciones en general de la industria.
El telégrafo permitió transmitir mensajes a largas distancias en minutos y segundos afectando el trabajo de los mensajeros a caballo. Sin embargo la gran cantidad de mensajes que podía transmitir una sola persona en poco tiempo y que remplazaba a varios mensajeros a caballo estaba complementado por los trabajos indirectos que se generan y que de otra manera no existirían. Hubo que montar postes para tender cables, lo que a su vez requirió de gente que tuvo que producir esos postes, transportarlos hasta el lugar. También hubo que producir más cables y llevarlos a lugares lejanos.La tecnología, lejos de provocar desocupación, aumenta la demanda de trabajo a gran velocidad y permite, además, subir los salarios porque el costo unitario de producción es menor.
El incremento en el uso de la comunicación telefónica (cada vez más sofisticada tecnológicamente) no solo provoca más demanda de trabajo en el sector mismo, sino que de repente se producen más aparatos de teléfono lo cual requiere a su vez de más plástico, cables, botones de discado, cajas para embalar los teléfonos, diseñadores gráficos, cartón, publicidad, etc. Uno podría inclusive razonar al revés y pensar qué ocurriría si eliminamos por ejemplo las computadoras porque estas en realidad destruyeron los puestos de trabajo de máquinas de escribir. ¿Cuál sería el resultado neto? ¿Más o menos demanda de trabajo? La conclusión es tan obvia que resulta extraño que se siga afirmando que la tecnología provoca desocupación.
El autor es economista.
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