TESTIMONIO.
Sobreviviente de Spanair vuelve a casa
MADRID, España/ DPA
“Soy afortunada, el 20 de agosto he vuelto a nacer”. A sus 41 años, Beatriz Reyes resumió ayer así cómo se siente alguien que sobrevivió a la peor catástrofe aérea de los últimos 25 años en España.
Hoy se cumple una semana del momento en el que Reyes, sentada en la butaca 5D del vuelo JK5022, notó cómo el avión de Spanair giraba el ala derecha y se estrellaba.
“Me agarré a mi sillón, no hice nada especial. Fui consciente de que era un accidente cuando el estómago me subió y me bajó y sentí un golpe”, explicó en la primera rueda de prensa que ofrece uno de los 18 supervivientes del siniestro que costó la vida a 154 personas en el aeropuerto de Madrid.
Con una ligera cojera, la mujer fue dada ayer martes de alta en el hospital en el que ha permanecido casi una semana. El lunes salió del centro sanitario en el que se recuperaba de sus heridas un niño de seis años. Pero 16 personas continúan hospitalizadas, dos de ellas siguen debatiéndose entre la vida y la muerte y otras dos siguen graves.
Reyes no sólo sobrevivió al accidente, sino que las heridas que sufrió no fueron graves: una fractura en la pierna derecha de la que sólo le quedará una cicatriz. Mientras daba las gracias a los servicios de emergencia, a los bomberos y a los médicos que la atendieron, se podía apreciar hoy, de hecho, que su aspecto era muy bueno.
En los días pasados, esta canaria que ejerce como directora de zona de una entidad bancaria en Las Palmas, donde debería haber aterrizado el avión de Spanair, fue calificada de heroína. Se hizo un torniquete en su pierna y ayudó a sacar de los restos del avión a dos pequeños atrapados por los asientos.
La mujer habló con una sonrisa que acompañaba a las lágrimas“ que se formaban por momentos en sus ojos. “Hay un sentimiento contradictorio porque [a Canarias] están llegando los cuerpos y yo llegaré caminando”.
Pese a lo vivido la semana pasada, Reyes no tiene miedo al avión. Hoy tomará uno para irse a casa.
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