Algunos gremios, incluyendo los de los docentes, no hallan nada mejor que participar en paros y huelgas para protestar por cosas que de antemano saben que no pueden ser resueltas de un plumazo.
Son actitudes que no se esperan de quienes son los guardianes de la educación. La “huelga de advertencia” convocada para la próxima semana tiene serias implicaciones para los estudiantes del sector público que, como se sabe, prácticamente han perdido el año.
Y que se perdería sin remedio si hay una huelga más prolongada. A los educadores se suman los transportistas, que se oponen a todo lo que favorezca a sus usuarios, pero sin ofrecer una alternativa. En definitiva, huelgas como esta deberían ser el último recurso, pero invariablemente siempre es el primero y el único.
Estos gremios y otros que se unirán a la medida ya deberían haberse dado cuenta de que estamos hastiados de su egolatría y mezquindad. Su ceguera les impide ver que sus huelgas dejan víctimas inocentes. Siempre hay otras salidas, solo hay que pensarlas. Ese es el reto. |