PROMESAS DE CAMPAÑA.
Demagogia que ofende al elector
Hipólito Arroyave
opinion@prensa.com
Cada cinco años vemos nuevamente cómo nos bombardean con aquella demagogia barata de siempre cuando hay que buscar los preciados votos, tanto de sus copartidarios en las primarias de cada partido como en las campañas en la recta final para elegir al Presidente de la República.
Los candidatos se olvidan muchas veces de que hay seres pensantes en este país a quienes nos interesa más que una campaña sucia o una campaña negativa contra los contrincantes, una campaña donde veamos realmente cuál es la propuesta de trabajo y los posibles logros durante la gestión de cada uno, en caso de que resulten elegidos. En cambio, se ocupan de prometer cosas imposibles frente a las cámaras de televisión o de intentar humillar o desprestigiar a sus oponentes a como dé lugar. Esta actitud lo que refleja es la ambición desmedida por el podio presidencial.
En la guerra, la política y el amor todo se vale, pareciera ser la constante. Prometer que se va a trabajar por un dólar al año y que su sueldo será donado a obras de caridad es muy loable, pero todos sabemos que nadie da nada a cambio. Donar el salario de Presidente de la República no es nada comparado con las regalías y poder que se obtienen para ganar muchos millones de dólares de otras formas que, aunque legales, no podemos negar que solo se logran siendo Presidente de la República.
Por otro lado, pedir que voten por ti “de corazón” es apelar a los sentimientos de caridad del pueblo, ese mismo pueblo del que ellos se olvidan cuando llegan a la Presidencia de la República. Nosotros sí tenemos que ir con ellos “de corazón”, pero ellos pareciera que no lo tuvieran o se les vuelve piedra cuando consiguen el triunfo en unas elecciones.
Prometer que impondrán cadena perpetua para los criminales es la ridícula y eterna historia de que acabarán con la delincuencia en este país, donde lo que abunda son los delincuentes de cuello blanco. ¿Cadena perpetua para los criminales? Nuestras cárceles, que ya están repletas, no se darían abasto, aparte de que mantener un reo de por vida sería un gasto enorme para el Gobierno. Esta pena solo se puede aplicar en países como Estados Unidos, que tienen el suficiente dinero para esto.
Otros candidatos que se opusieron a la ampliación del Canal solo por ir en contra de un gobierno, también son irresponsables, porque sabían que era lo mejor para el país.
Hay que saber desprenderse en el momento adecuado para dejar de ser una oposición solamente crítica y pasar a ser una oposición constructiva, para que el país siga su desarrollo y logremos por fin la victoria.
El autor es oftalmólogo
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