JUEGOS PARALÍMPICOS.EMPEZÓ A NADAR DESDE PEQUEÑA.
Una atleta sin límites
Tras quedar discapacitada, volvió a las aguas para convertirse en una de las más rápidas del país.
La veloz sirena dijo que por negligencia médica tuvieron que amputarle ambas piernas de urgencia.
| LA PRENSA/Carlos Lemos. |
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| Brazos de acero. Todos los movimientos de Desireé en el agua salen de los brazos.1079954 |
Harmodio Arrocha Jr.
harrocha@prensa.com
Para Desireé Aguilar, una nadadora que quedó discapacitada después de ser diagnosticada con una supuesta mielitis transversa- una inflamación de las piernas- por la que tuvieron que amputárselas, los Juegos Paralímpicos de Beijing 2008 serán el mayor desafío de su carrera y se siente capacitada para poner en alto el nombre de Panamá en esta competencia.
Negligencia médica
La nadadora, que se siente muy orgullosa de representar a su país por segunda vez en una olimpiada para atletas discapacitados, recordó con tristeza aquel episodio negro que estuvo a punto truncar su sueño de convertirse en una nadadora de alto nivel.
“Hice un alto en lo que más me gustaba hacer que era nadar, pero luego volví cuando quedé discapacitada. Fue una negligencia médica que pasó, me diagnosticaron una supuesta melitis- una inflamación de piernas- y me tuvieron que amputar ambas piernas de urgencia”, recuerda con dolor Desireé, mientras participaba ayer de la ceremonia de abanderamiento de la delegación panameña que irá a Beijing a poner en alto la patria.
La mielitis es un trastorno neurológico y las expectativas de recuperación total son generalmente malas.
Sin embargo, para Desireé no existen los obstáculos y su deseo de superarse la ha llevado muy lejos, pese a su limitación.
Brazos fuertes
La veloz sirena que espera ser una de las más rápidas en las pruebas de 50 y 100 metros libre en los Paralímpicos de Beijing nació para estar en el agua, como ella misma afirma: “desde muy chiquita me gustó la natación”, y, lo aprendió con tanta facilidad que años después entro a las competencia con el club de natación de Parque Lefevre a los 15 años.
Sumergida totalmente en el agua y sin piernas, todos los movimientos salen de los brazos que son los que hacen toda la fuerza.
No hay límites
No importa qué obstáculo tenga que salvar, reflexiona y deja claro que no hay diferencias con los atletas convencionales que fueron a las Olimpiadas de Beijing.
“Es un reto difícil porque tenemos que hacer un superesfuerzo, pero pensamos que no hay límites para nosotros”, destacó.
La nadadora que estuvo en los Juegos de Atenas 2004 no ha pensado en retirarse, pero nada le gustaría más que bañarse en oro en Beijing.
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