CARENCIA DE PROPUESTAS.
Cualidades, valores y debates
Xavier Sáez–Llorens
xsaezll@cwpanama.net
Calumniar a otro ser humano es un acto deplorable, venga de donde venga. Pretender ascender en una carrera política o profesional a costa de hundir o desprestigiar al prójimo deja mucho que desear de la integridad del agresor. Resulta imprescindible, no obstante, conocer las cualidades y valores de las personas a las que se les confiará la administración de una empresa, institución y, especialmente, de la nave estatal. Es la única forma de tomar una decisión razonada y minimizar la probabilidad de decepción. Cualquier trivialidad conductual sirve para formarse una idea global del sujeto en cuestión. Por ejemplo, declarar fuera una bola de tenis a sabiendas que no lo fue, faltar reiteradamente a citas donde se había prometido asistir, inventar historias para aparentar amplio conocimiento en un tema o incumplir promesas por más banales que éstas parezcan, hacen presagiar que, en situaciones de apremio, ese individuo pisoteará derechos de terceros o cometerá injusticias sin importar a quién afecte. Por eso, la decisión del Tribunal Electoral de impedir conocer el comportamiento pasado de los candidatos es un golpe nefasto a la democracia.
En Panamá, existen tres tipos de campaña política, la sucia, la negativa y la mentirosa. La sucia revela falta de argumentos y usualmente se torna en contra del propio inventor. No he visto, todavía, campañas sucias de cara a las elecciones 2009. Las dos propagandas censuradas eran negativas, ya que se contaban hechos reales para sustraer posibles votantes a los contrincantes. Por un lado, se mostraba a Balbina pregonando, a los cuatro vientos, lealtad a su compromiso de apoyar a Navarro para la presidencia y dejando entrever su violación a la palabra empeñada. Seguramente, las contundentes escenas restarán algunos votos a la aspirante. Por otro lado, se comentaba la falta de identificación del candidato Varela con los intereses patrios al promover el rechazo al referéndum por la ampliación del Canal e insinuando que las caras nuevas, similar a la de Torrijos, tienen los huesos viejos de sus partidos tradicionales. A esta cuña le faltó gracia e impacto y puede afectar negativamente al mismo atacante. En lo personal, todos los mensajes me causan hilaridad porque la inmensa mayoría de campañas son del tipo mentirosa. Balbina habla del corazón, pero no tuvo piedad con los panameños que antagonizaron al régimen norieguista; sus frases grotescas están registradas en la historia. Navarro habla de mano dura, pero el PRD se ha caracterizado por mano blanda con los partidarios corruptos; ofrece cárcel a los delincuentes de bajo perfil, pero paraíso a los de élite. Varela dice tener las manos limpias, pero se rodea de gente que tiene todas las extremidades sucias. Martinelli dice pensar más en el país que en su partido, pero se asocia con asesores y diputados de triste recordación y lamentable trayectoria.
Los valores éticos son los únicos que reflejan fielmente la calidad de una persona. La ética valora lo moral desde una perspectiva humana, tomando en cuenta conceptos de autonomía, beneficencia, equidad, solidaridad y respeto a minorías. La ética acontece cuando el individuo ejerce la capacidad de pensar, de detenerse antes de actuar y de preguntarse el porqué debe seguir una determinada regla. Esta mediación reflexiva entre el individuo y la norma, en la que se utiliza el pensamiento crítico, da origen a la ética. La ética implica reflexión, interiorización y valentía para la autenticidad. Los valores morales solo traducen apego y sumisión a lo considerado habitual en costumbres sociales. La moralidad varía según el momento histórico o cultura poblacional y, por tanto, en muchas ocasiones, no puede aplicarse a todos los demás por igual para generar calificaciones de normalidad. Los valores religiosos son íntimos de cada individuo y no deben tener vinculación con los asuntos políticos que rigen a los estados. Esto lo menciono porque circulan, vía cibernética, acusaciones a la ingeniera Balbina por un matrimonio previo con alguien de apellido árabe y parece fácil deducir de dónde proceden. Además de ser una cuña xenofóbica, no hay ninguna relación entre el estado civil de un político y su eficaz ejercicio al mando de un gobierno. Un buen presidente puede ser soltero, divorciado, viudo o casado, homosexual o heterosexual. La infidelidad conyugal parece ser otra desafortunada herramienta para atacar al rival. Conceptualmente, esta conducta solo le atañe al compañero sentimental y su entorno familiar. La estrategia es una vulgar copia de lo que ocurre en la política estadounidense, donde parece mejor la imagen de un presidente puritano y religioso que invade otro país a partir de una mentira, que otro más sensato y pacifista, pero que sucumbe al placer gingival de sus gónadas.
Las cualidades y valores de un candidato se ponen de relieve en los debates. El debate del PRD se caracterizó por pobre nivel intelectual, insultante demagogia, carencia de propuestas y cúmulo de evasivas. Cortizo pareció el más sincero, pero perdió la mejor oportunidad para sepultar a sus rivales. Pese a su convincente dialéctica, le faltó contundencia en sus respuestas y coraje en tópicos sensibles. Parece estar preparando el camino para 2014. Navarro tiene habilidad de gestos y verbos, pero impresiona más un artista de cine que finge su verdad en cada actuación. Toda respuesta acababa en promesas contra la inseguridad ciudadana. Aturdió a la audiencia y avergonzó a las huestes celestiales con su aburrido estribillo “Dios primero”. Tambaleó cuando le recordaron la caótica ciudad en que vivimos a pesar de sus 10 años al frente de la Alcaldía, recurriendo a la cacareada descentralización para disculpar su indefendible inercia jerárquica. Balbina fue la peor librada, con respuestas débiles y superficiales a todos los cuestionamientos. Fue la protagonista de la evasión en cada pregunta comprometedora. Lució atemorizada por su pasado. Es obvio que ni ella ni Navarro desean revelar los nombres de sus donantes ni modificar las medidas que coquetean con la remilitarización. Ninguno supo cómo abordar el fiasco educativo del país. Patético.
Triste futuro depara a Panamá. ¿Cuándo tendremos candidatos de altura? Necesitamos más Saladinos, menos patraña y más hazaña. Por eso, me encanta la frase, quizás de autoría ajena, que dice, “Los políticos y los pañales hay que removerlos constantemente; ambos por la misma razón”.
El autor es médico
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