FORMACIÓN DEL RECURSO HUMANO.
El salto de Saladino, una reflexión
Carlos Fong
opinion@prensa.com
La victoria de Saladino es muy importante para Panamá en la medida en que ayuda a mejorar la autoestima de los panameños. Pongamos un ejemplo. Hace poco, en un taller de creatividad literaria que dictábamos en una multi en San Miguelito, en el marco de la Temporada de Verano del INAC, un niño hermoso y muy inquieto, con apenas ocho años de edad, dibujó, no con poco talento, una 9 milímetros en el taller. Nos dijo que él quería ser como su papá. La maestra nos contó que el padre era un pistolero que estaba en la cárcel en ese momento. Notamos que el niño tenía talento, pero era incapaz de mostrarlo sin ayuda.
Lo que el país realmente necesita es que se invierta mucho dinero en proyectos de prevención, no solo de castigo. Destinar presupuestos a iniciativas culturales, sociales y deportivas. Un niño de ocho años con la autoestima hecha pedazos, pero con señales de creatividad, necesita que sus energías sean canalizadas positivamente. Cualquiera que haya leído sobre la inteligencia emocional sabe que todo esto tiene que ver con el tema de la prevención. La cultura y el deporte son canales de prevención. Hay quienes piensan que con mano dura solucionarán el tema de la violencia; están equivocados.
Si el carnaval de la capital justificó la inversión de millones de dólares (solo para emborrachar con aguardiente a nuestra juventud); la cultura y el deporte no merecen la poca atención y limosna que algunos presumen. Saladino recibe solo mil dólares de parte del Estado, dijeron en la televisión; eso lo gana cualquier asesor de la más pequeña institución en este país. En todos los sectores hay talento panameño esperando la oportunidad, pero el Estado no invierte lo suficiente y necesario para estimular y ayudar a los artistas y a los deportistas.
Debemos pensar en el caso (para nosotros doloroso) de Yésika Jiménez. Tal vez ella hubiese ganado oro también, si su padre hubiera estado allí con ella. Pero ella misma dijo vía telefónica que un francés la ayudó con las armas. Si su padre es su entrenador y armero; por qué razón no lo ayudaron para que acompañara a su hija. Tal vez hubiese vencido a su adversaria alemana. El padre de Yésika dijo que ella jamás ha tenido la oportunidad de competir en las copas europeas como sus oponentes; sin embargo, aun así, venció a la 16 mejor del mundo. Para los altos funcionarios del Estado, no obstante, siempre hay dinero para viajar y no traen nada de sus viajes.
También escuchamos que las gimnastas chinas entrenan todo el año y tienen sólo dos semanas de vacaciones. Acá, en nuestro país, nos hemos encontrado a deportistas profesionales manejando taxi porque tienen que trabajar como cualquier otro obrero para llevar el pan a su casa. ¿Por qué el Gobierno no beca a estas personas para que se dediquen solo a entrenar; que ese sea su trabajo y bien remunerado, no con becas limosneras? Son los grandes deportistas y artistas los que deberían estar exonerados de pagar luz, agua y otras cuentas; no los políticos.
Si en Panamá en verdad existiera preocupación por la cultura, la educación y el deporte, fuéramos testigos de cómo se invierte en proyectos culturales y sociales constantemente; evaluándolos correctamente y dándoles el seguimiento como proyectos de desarrollo cultural y social para mejorar la calidad de vida de los panameños. Qué necesidad tienen los artistas y deportistas de irse a otro país porque aquí no se les apoya.
Si bien es cierto que se debe castigar a los delincuentes y criminales; no es menos cierto que construyendo más cárceles resolveremos el problema de la delincuencia. Hay que dar un salto, un gran salto hacia la concepción de país que queremos. Tal vez algún día nuestros gobernantes comprendan el símbolo del salto Saladino. Felicidades, Irving. Gracias por ayudarnos a resistir.
El autor es escritor
|