Nuestros candidatos políticos saben perfectamente que el Tribunal Electoral no dará a conocer la lista de sus donantes sin autorización expresa, pero aún así, van a foros públicos, se rasgan las vestiduras y gritan a los cuatro vientos que la lista de sus mecenas está en manos de esa institución y que puede ser solicitada a los magistrados.
Se esconden descaradamente tras una mentira y, pese a los esfuerzos de Transparencia Internacional y de la sociedad civil, las donaciones políticas siguen siendo un misterio y móvil para encubrir a los padrinos políticos, futuros beneficiarios de favores y prebendas, costeadas del erario público de todos los panameños ¿Por qué no pasamos del discurso a la acción y de una buena vez divulgan la lista de sus patrocinadores, monto donado e, incluso, dan a conocer la declaración de lo que tienen al entrar y al salir del Gobierno? No culpen a los medios de la mala reputación y la percepción ciudadana de clientelismo: con hechos se acallan rumores, es tiempo de actuar. Acepten el reto. |