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Panamá, miércoles 20 de agosto de 2008
 

APOSTAR POR LA DIVERSIFICACIÓN.

De energías renovables

Tamara Muñoz
opinion@prensa.com

El término fuentes de energía renovables se emplea y escucha con frecuencia cuando se habla de las necesidades energéticas del país (y del mundo). Políticos y líderes de opinión manifiestan que hay que aprovechar las fuentes de energía renovables para generar electricidad.

Parece haber una generalizada percepción en el sentido de que es cosa tan simple como poner unos cuantos molinos de viento, paneles solares, y listo, ya tendremos nuestras necesidades energéticas aseguradas. ¡No tan rápido! Esas llamadas fuentes de energía renovable sonbásicamente tres: la solar, que aprovecha la radiación del sol; la eólica, que transforma la energía mecánica de los vientos en electricidad, y la hidráulica, que no es más que la fuerza de la caída del agua por gravedad, transformada a electricidad.

Sobre la solar, desde hace décadas es que mucha gente tiene muchas esperanzas puestas. La idea de que si tan solo comenzamos a poblar los campos y hasta los techos de nuestras casas con paneles fotovoltaicos (que transforman directamente la luz solar en flujo de electrones), nos independizará del petróleo y nos proveerá todas las necesidades energéticas, es simplemente una ilusión ingenua. Ni siquiera en un país como el nuestro, que está cerca del Ecuador geográfico y, por tanto, recibe mayor radiación solar que otras latitudes, podemos contar con que el sol siempre radiará.

En primer lugar, esta fuente de energía solo funciona como máximo la mitad del día. En segundo lugar, sucede que la zona ecuatorial se conoce también como zona intertropical, y el nombre “clima lluvioso tropical” no surgió por mero capricho. Así como recibimos mucho sol, también tenemos mucha lluvia, y esa fuente de energía es inservible en esos momentos. Por si fuese poco, la generación de electricidad mediante paneles fotovoltaicos es cara, tanto que es más barato generarla por combustión de derivados de petróleo.

En cuanto a la eólica, es otra que también fue una vez la gran esperanza de energía abundante, verde y limpia. Pero los vientos no soplan siempre. Son pocos los lugares donde la frecuencia, velocidad y fuerza del viento son lo suficientemente regulares como para hacer viable la instalación de generadores eólicos para producir electricidad en grandes cantidades.

El hecho de que el viento es algo que no se puede controlar y que resulta siempre muy irregular, se traduce en que la energía eólica es muy cara para generar electricidad. Y tiende a ocurrir que esos lugares están apartadísimos de los centros de población, donde se necesita la electricidad. O sea, que a lo ya caro de dicha forma de generar electricidad hay que añadir los costos de transmisión de la electricidad.

¿Y la hidráulica? Bueno, a diferencia de la solar, las hidroeléctricas no están limitadas a 12 horas del día para operar, sino que pueden operar 24 horas al día. Además, cuando se construye un embalse, la disponibilidad del recurso es regular y fiable. El resultado es energía abundante, confiable y barata. Tampoco es que la hidro esté libre de problemas. Tiende a estar lejos de los centros de población donde se necesita, y los períodos de sequía conllevan el riesgo de apagones. Y sí, también requiere inundar importantes extensiones de tierra, con la diferencia de que ahora hay leyes ambientales y medidas de mitigación que antes no se contemplaban. Aun así, tampoco es recomendable depender 100% de las hidroeléctricas.

Al final, no es bueno poner todos los huevos en una canasta, a esto le llaman diversificación de la matriz energética y ese debe ser nuestro norte. En conclusión, aunque no hay que cerrar la puerta a ciertos proyectos de energía solar y/o eólica que puedan ser rentables, no debemos depositar en ellos el grueso de nuestras esperanzas para que el país cuente con una provisión energética abundante y barata. La única de las llamadas fuentes renovables de energía que representa una opción confiable, regular y barata es la hidráulica. Debemos decidir como país qué es lo que realmente queremos, si es energía renovable cara y de suministro irregular o si lo que necesitamos es energía abundante, constante y barata.

La autora es ingeniera agrícola en manejo de cuencas

© 2008. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
 
 
 
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