Las reacciones a la tozudez presidencial de aprobar contra toda opinión –salvo la de él y la de sus adláteres– no se dejaron esperar ayer. Y para demostrar que los panameños están hartos de que sus opiniones sean el piso por donde caminan los políticos, hoy se congregarán frente a la iglesia del Carmen, evocando aquellos días heroicos –cuando el poder civil se enfrentó a la bota militar sin más armas que pañuelos y la firme convicción de sus ideales democráticos– para protestar por la aprobación de leyes de abierto corte militarista y violatorias a la Constitución.
La convocatoria es hecha, precisamente, por quienes sacrificaron todo por recuperar una democracia que hoy es irrespetada por los que detentan el poder. Pero a ella asistirán, sin duda, muchos panameños jóvenes que apenas recuerdan lo sucedido a finales de la década de 1980. La manifestación de hoy no solo es un acto de repudio a decisiones autoritarias, sino que representa el relevo generacional de la nueva democracia panameña. |