SOCIEDAD. CONVIVENCIA EN LAS VÍAS.
Ira por los ‘juega vivo’
Hay casos donde la imprudencia de algunos y la impaciencia de otros pueden desencadenar un problema que termina en enojo, insultos y a veces hasta en una colisión.
| ILUSTRACIÓN/Lowis Rodríguez |
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Mireya Monroy
mmonroy@prensa.com
A qué conductor no se le ha colado un carro inesperadamente luego de ir en una fila de un tranque por varios minutos. Por estos días es normal ver en la calle cómo un “Juanito” grita o se enoja y manda a los otros choferes a “quién sabe dónde” porque le “tiraron” sus automóviles y casi le chocan la defensa de su vehículo.
Ante el estrés que provoca el manejo en Panamá se pidieron testimonios, a través de la página web de La Prensa, a aquellas personas que viven, día a día, esa realidad.
Al leer los relatos de los lectores del sitio web se evidencia que la reacción dependerá de su carácter. Las respuestas van desde actitudes razonadas y resignadas hasta formas violentas. Predomina la idea de que el “juega vivo” es parte del comportamiento del panameño. También resaltan la corrupción y las fallas de las autoridades del Tránsito.
Además se destaca la idea de que los conductores del transporte colectivo y selectivo son los que más practican el “juega vivo”, ya que no respetan las señales ni se estacionan debidamente en las paradas.
Según algunos hombres, las mujeres abusan de “su cara bonita” para rebasar y después no permiten que nadie lo haga.
Por eso obstaculizan a las mujeres que quieren rebasar.
Dijeron que deben aplicarse multas al que rebasa en los tranques, así como al que maneja despacio y retrasa a los demás.
Los camiones, autobuses y taxis practican el “juega vivo” con perversidad y ventaja. Eso hace, indica un lector, “que se me suba el indio a la cabeza”. Otro dice que “quisiera rayarle la piel y echarle limón con sal”.
Mientras que algunos piensan “tengo que llegar al trabajo”, otros razonan, “todos necesitamos llegar”.
Surgen frases filosóficas como: “Nadie aprecia la luz hasta estar envuelto en la oscuridad”.
Jackeline Herrera Royko, coordinadora de Capacitación de la Fundación Piero Rafael Martínez, cita a Tomkins para definir la rabia o ira como “una emoción natural que se nutre de necesidades insatisfechas, con pilares fundamentados en la frustración, impotencia, la pérdida de control y pensamientos de exigencia y culpa”.
Ante la pregunta: ¿De qué forma el tranque influye en el desarrollo de la ira? Herrera Royko anota que influye porque nuestras expectativas son llegar al trabajo a tiempo y en el tranque se siente que se pierde el control de las situaciones, de nuestro tiempo y de la economía y se siente la impotencia por no poder cambiar eso.
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