ANÁLISIS. PANAMÁ SUMA 11.3 CRÍMENES POR CADA 100 MIL PERSONAS.
El contraste de las cifras y la realidad de los crímenes
Mientras la gente dice temer cada vez más al hampa, las cifras mundiales privilegian al istmo.
Estadísticas de la DIJ indican que hasta mayo pasado habían ocurrido 204 crímenes en el país.
| LA PRENSA |
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| REGISTROS. Los organismos de seguridad panameños confirman, por lo menos, 20 ejecuciones en los últimos tres meses de este año.1075861 |
Rafael Luna Noguera
rluna@prensa.com
Al analizar las estadísticas de homicidios en el país, lo primero que salta a la vista es una contradicción entre lo que siente la población y lo que reflejan los números.
Dicho de otro modo, la gente percibe que la criminalidad es cada vez peor, pero las cifras de organismos internacionales coinciden en que Panamá posee una “modesta” tasa de crímenes en comparación con otras naciones.
Los números de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), por ejemplo, calculan la tasa de homicidios en Panamá en 11.3 casos por cada 100 mil habitantes, muy por encima de Chile y Uruguay, los que menos casos reportan; pero muy por debajo de El Salvador y Jamaica, los que más asesinatos registran.
En tanto, el Consejo Nacional de Seguridad Pública de El Salvador detalla que Panamá se sitúa en el segundo lugar con menos crímenes en Centroamérica, precedido por Costa Rica, con una tasa de 7.7 casos por cada 100 mil habitantes.
Las cifras de ese organismo también dan cuenta de que en Panamá ocurren al año 11.3 crímenes por cada 100 mil habitantes, pero datos de 2007, divulgados en julio por el Sistema Integrado de Estadísticas Criminales del Ministerio de Gobierno, elevan la tasa a 12.9 casos.
La otra cara de la moneda
Pero sean modestas o no, las cifras revelan que Panamá enfrenta un “cuadro de criminalidad epidémica”, como define la Organización Panamericana de la Salud los índices mayores a 5 homicidios por cada 100 mil habitantes.
Además, generan una sensación de inseguridad en la población, como lo reveló el último sondeo de la firma GFK (abril): de mil panameños entrevistados, 87% percibió que la delincuencia creció en el último año, 84% dijo que incluso fue mucho más violenta y 71% dijo que seguirá aumentando.
Lo que es peor, 64% de los entrevistados admitió tener temor frente a la criminalidad. Una sensación que se sustenta en los homicidios reportados a diario por los organismos de seguridad, los cuales confirman por lo menos 20 ejecuciones en los últimos tres meses. Hasta mayo pasado, la Dirección de Investigación Judicial (DIJ) reportaba 204 casos.
Preocupación oficial
En un panorama como el descrito, la situación causa intranquilidad a nivel de Gobierno. El propio presidente de la República, Martín Torrijos, ha reconocido el aumento de la delincuencia.
Mientras que a causa de las ejecuciones recientes, es que el fiscal Auxiliar Luis Martínez anunció la semana pasada la creación de un “grupo élite” en la DIJ para investigar los casos de homicidios e intentar precisar si hay patrones de coincidencia, de modo de identificar a los perpetradores y evitar nuevos crímenes.
Así pues, si bien los entes internacionales sitúan a Panamá en una posición privilegiada en materia de seguridad, los panameños sienten que el problema se agrava.
(Con información de servicios internacionales).
Soluciones deben ser integrales
A criterio del secretario general Iberoamericano, Enrique Iglesias, aunque 73% de los ciudadanos latinoamericanos ha declarado que “constantemente siente temor” de ser víctima de un delito violento –porcentaje incluido en los resultados del Latinobarómetro de 2007-, “la violencia no es una maldición bíblica”.
En otras palabras, Iglesias considera que el fenómeno de la delincuencia puede y debe ser atacado desde varios frentes, y así lo dejó claro al participar en julio pasado en el II Foro Iberoamericano sobre Seguridad Ciudadana, Violencia y Políticas Públicas, efectuado en la ciudad de Barcelona, España.
Para el funcionario, la clave del éxito está en la aplicación de “políticas integrales para potenciar el desarrollo económico, social y cultural, mejorar el empleo y combinar prevención y represión”.
Pero, además, Iglesias opina que es esencial “la participación de la sociedad civil”, sin cuyo concurso, advierte claramente, será “muy difícil” acabar con la inseguridad, a pesar de todos los esfuerzos que realicen los gobiernos de manera unilateral.
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