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Panamá, lunes 18 de agosto de 2008
 

DAVID. Un problema que nadie quiere atender.

Enfermos mentales en las calles

Davideños sienten temor de ser agredidos por personas con padecimientos mentales.

Autoridades piden a los familiares que cuando algún enfermo entre en crisis, sea llevado a recibir tratamiento.

ESPECIAL PARA LA PRENSA / Eduardo Espinosa
Opción. Analizan la posibilidad de construir una instalación médica o agregar un ala al hospital Rafael Hernández. 1075970
Eduardo E. Espinosa
DAVID, Chiriquí.

Cercana a una parada de autobuses, Melina Céspedes, una jubilada, observaba atenta a un sujeto de aproximadamente 1.80 metro de estatura que a diario deambula por las calles davideñas. Mientras él desarrollaba un monólogo lleno de incoherencias, ella no negó su temor.

“Me pueden decir que son dementes pasivos, pero quién me asegura que si cambian esa actitud no me agredirá”, se preguntó.

A diario en la zona comercial davideña se puede apreciar un gran número de individuos con problemas mentales, lo que causa malestar y temor a las otras personas que circulan por las calles.

Virgilio Vergara, gobernador de Chiriquí, señaló que hay que legislar prontamente sobre el tema.

Opinó que este asunto le compete a las autoridades municipales, pero explicó que estas instancias no cuentan con los recursos económicos suficientes para hacerle frente a este problema.

Sostuvo que cuando estas personas se ponen agresivas ni los funcionarios del Ministerio de Salud (Minsa), bomberos ni del Servicio Nacional de Protección Civil quieren hacerse cargo de la situación.

“Es como si jugaran baloncesto, porque se pasan la bola de un lado a otro sin que nadie resuelva esta situación que se ha vivido desde hace muchos años”.

Sostuvo que cada día este problema se incrementa y ya se ha planteado la necesidad de analizar con las autoridades administrativas, de salud y policivas el problema para determinar juntos qué hacer.

Incluso, se ha señalado la posibilidad de establecer un centro especializado o habilitar un ala en el hospital Rafael Hernández para ello.

El director provincial del Minsa, Federico Ávila, recordó que la tendencia mundial es cambiar la práctica de enclaustrar a estas personas en un manicomio: “Eso ha cambiando. Cuando se tornan agresivos, se les traslada a las instalaciones de salud, donde se estabilizan y luego se les vuelve a integrar a la sociedad”.

Explicó que ante situaciones de crisis, se solicita a los familiares que lleven a los pacientes al médico, para establecer un tratamiento adecuado que les permita su restablecimiento y regreso a la sociedad.

Aclaró que para lograr un tratamiento adecuado de cualquier trastorno mental, es fundamental el apoyo de los familiares del paciente, ya que les corresponde velar por ellos, responsabilidad que es compartida a su vez con el Minsa, “esta cadena de acciones es importante desarrollarla de forma conjunta”.

Aceptó que hay muchos enfermos que son agresivos, pero explicó que Minsa no puede llevarlos a la fuerza a los centros en donde se les puede administrar tratamiento, porque después se les acusa de estar coartándoles la libertad.

El funcionario explicó que cuando un enfermo mental se muestre violento se debe llamar a la Policía Nacional o a la corregiduría para que los funcionarios los lleven al centro médico correspondiente.

© 2008. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
 
 
 
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