ANÁLISIS. CONTACTO VISUAL Y EXPRESIONES FACIALES.
Discutir para humanizar
Al momento de rebatir las ideas hay que comportarse de forma adulta y con respeto.
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| ARBITRARIEDAD. Cada persona vive una realidad en particular.1073936 |
Rella Rosenshain
rrosenshain@prensa.com
Cuando se sitúa en medio de una discusión, Román Eltroll (nombre ficticio) deja que su oponente hable. Según él, saber escuchar es lo que lo ha hecho vencedor en la mayoría de sus debates. “Me gusta hacerme el tonto para que mi oponente quiera terminar rápidamente; así me lanza sus ases y se confía”.
Al fin y al cabo, dice que lo que define la victoria en una discusión es “el final”.
Discutir: “contender y alegar razones contra el parecer de alguien”, de esta manera el Diccionario de la Real Academia Española define la acción.
Sin embargo, resulta frecuente que las partes que “hablan” no estén de acuerdo sobre qué es discutir, incluso, llegan a pensar que el acto de discutir tiene que ver con “tener la razón, quién está correcto y quién no... quién ganó y quién perdió”, sustenta Rodolfo Justine, psicólogo y terapeuta familiar y de parejas. Esta situación la relaciona con la arbitrariedad, ya que no todos comparten la misma realidad.
Según el psicólogo, discutir debe hacerse “adultamente... Una discusión adulta debe ir más allá de querer manipular”, cita.
Para el doctor Isaías Madrid, psicólogo clínico, las discusiones siempre son inteligentes; dice que quizás no sean fundamentadas en la realidad o la razón, sino que más bien en posiciones ideológicas, idiosincrásicas, religiosas o apasionadas y es ello lo que las hace erróneas o basadas en la perspectiva de quien discute.
VICTORIA, DULCE O AMARGA
Escuchar a su oponente, como lo hace Eltroll, es la principal habilidad humana al momento de discutir, aclara Madrid.
“Si el contendor detecta que el otro se detiene a escucharle su posición, inmediatamente hay un efecto de bajar la voz”, afirma. Añade que de esta forma habrá un adecuado contacto visual y expresiones faciales de respeto, haciendo que quien escuche no quede como el más débil en una discusión.
A pesar de provocar incomodidad, es bueno discutir debido a que afianza la postura personal.
“Nos hace individuos, nos hace pensar y nos hace humanos”, considera Madrid. En contraste, dice que aquellos esclavizados, oprimidos, víctimas de sistemas totalitarios en hogares y en gobiernos, les está vedado discutir, haciéndolos “menos capaces, menos creativos y con menos sentido de vida”.
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