Ganarle la batalla a la inflación, al constante aumento de la canasta básica o al encarecimiento de los servicios es difícil si para ello solo se depende del salario. El Gobierno ha demostrado poca imaginación para lograr que los panameños mejoren su nivel de vida y ha elegido el camino más fácil: pagar subsidios, cuando lo que se requiere es la oportunidad de tener un empleo o mejor aún, de promover la empresa privada.
Pero, como no ha movido un dedo en esa dirección, las demandas de los trabajadores –aglutinados en los más diversos movimientos que ahora protestan unidos por una causa común– cobran un matiz de justeza. Por ello, contemplar la posibilidad de una revisión salarial parece sensato si ello va acompañado de algunos ajustes laborales necesarios para que el empleador también mejore los niveles de productividad y rendimiento.
Ello incluiría, por supuesto, dejar a un lado el fantasma del temor a la revisión del Código de Trabajo para permitir la flexibilización de algunas condiciones que aseguren un adecuado balance en las relaciones obrero-patronales. |