ESTRATEGIAS. DINÁMICAS SOCIALES.
Por un fin en común
Al sentirse comprometido con el trabajo en equipo, el individuo alcanzará la satisfacción personal, una herramienta que le permite desenvolverse mejor en la vida.
Rella Rosenshain
rrosenshain@prensa.com
Ya sea en el terreno laboral, educativo, familiar o amistoso, el trabajo en equipo es uno de los pilares fundamentales del desarrollo humano.
Isaías Madrid, doctor en psicología clínica, manifiesta que aquellas sociedades que incorporan el trabajo en equipo entre todos sus miembros a partir de estilos de crianza tempranos pueden ser más exitosas que otras.
Pero, advierte, para que los miembros de una sociedad incorporen el valor de esta práctica deben haber sido estimulados en la familia, que constituye el núcleo primario de apoyo.
“El trabajo en equipo nace en el niño a través del juego... descubre que cuando otro le ayuda, él logra su objetivo”, explica el psicólogo, añadiendo que, posteriormente, el niño “aprende a acomodarse y a respetar reglas y normas del juego en equipo”.
Ante percepciones de vida diferentes, la tolerancia funciona como la llave que se adquiere a través de la madurez, resume Rosa Ramos, psicóloga y magíster en Administración de Empresas con énfasis en Recursos Humanos.
“La asertividad debe ser aplicada y ceder ante propuestas que superen las de uno, siempre en la búsqueda de resultados satisfactorios hacia el cumplimiento de propósitos”, puntualiza.
En el ámbito laboral, el trabajo en equipo radica, precisamente, en el cumplimiento de los objetivos de las organizaciones a través del intercambio de aportes, recalca Ramos.
Siendo una competencia que el colaborador desarrolla desde sus inicios de formación personal, la especialista agrega que el medio laboral se puede fortalecer al alcanzar las metas por departamento, con valoración de una conducta participativa e, incluso, con incentivos.
INTEGRACIÓN SOCIAL
La colaboración en grupos juveniles y sociales refuerza la visión del potencial humano en el trabajo solidario, apunta Madrid, de tal forma que, los clubes cívicos y asociaciones como las de boy scouts favorecen a hacer de estas prácticas un hábito, comenta Madrid.
Ramos considera que en el momento en que uno se sienta comprometido con el trabajo en equipo se alcanzará la satisfacción personal, que a su vez se convierte en una herramienta para desenvolverse adecuadamente en otras esferas de la vida.
|