LA VOZ DE LA ACADEMIA.
Régimen verbal
Algunos verbos españoles exigen el empleo de preposiciones específicas. Se trata de usos consagrados en la norma culta. El verbo discrepar es uno de estos casos. Su acepción más usual: “2. intr. Dicho de una persona: Disentir del parecer o de la conducta de otra” obliga a emplear siempre la preposición “de” y no la preposición “con” Es decir, se discrepa de alguien, de sus ideas, opiniones y también se discrepa de algo. Ejemplo: Discrepo de ti.
(Nunca: Discrepo contigo). La dificultad, por supuesto, se da cuando el objeto de la discrepancia (diferencia) es directamente una persona, aunque en la estructura profunda (lo verdaderamente dicho en la intención del hablante) siempre se discrepa de ideas, conductas. Otro caso es el del verbo diferir. Con los sentidos de “disentir, no estar de acuerdo” o “ser diferente” tampoco admite la preposición “con”, sino únicamente la preposición “de”.
Ejemplos: Mi pensamiento difiere del tuyo. Cuando se introduce un complemento que indica literalmente la diferencia entre dos o más conceptos, el verbo diferir lleva la preposición “en” (“diferir en”) y significa “es diferente en (eso)”, “se diferencian en (eso)”. Ejemplo: Nuestros juicios difieren en el enfoque y nada más.
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