Una verdadera guerra
Gustavo Ampudia
Enviado Especial
OPINIÓN. Hablar del pleito entre Antonio Margarito y Miguel Cotto se ha convertido en algo obligatorio en los últimos días.El pasado sábado, en Las Vegas, Estados Unidos, Margarito derrotó por nocaut en 11 asaltos a Cotto, en un choque que será recordado por mucho tiempo.
Desde hace rato no observaba a dos boxeadores desarrollando a la perfección su plan de trabajo sobre el tinglado.En muchas ocasiones solo un boxeador es dueño del control, sin embargo, en esta oportunidad los dos hicieron un trabajo perfecto, aunque la mejor parte se la llevó el mexicano.Para mí Cotto no tiene nada de qué avergonzarse: defendió la corona mundial welter de la AMB como todo un guerrero.No obstante, en esta ocasión se encontró ante un rival con una determinación envidiable.
Margarito nunca dudó ni un segundo en presionar a Cotto. Pese a recibir fuerte castigo por parte del boricua, el Tornado de Tijuana continuaba su paso devastador y al final logró su cometido. Antes del combate, como era natural, las apuestas estaban sobre Cotto, un boxeador invicto y con una respetable pegada.Esta inclinación también se dio por la falta de publicidad que tenía Margarito antes del pleito. El mexicano, pese a ser doble campeón antes del choque ante Cotto, era casi un desconocido para la fanaticada en general.
Los seguidores y expertos en boxeo sabían de su clase, aunque muchos no lo ponían como ganador.Aprovecho para aconsejar, tomando como premisa este formidable combate, a todos los boxeadores panameños.Tanto Cotto como Margarito subieron al tinglado en excelentes condiciones físicas. Los dos mostraron fuerza y consistencia en su pegada.Este deporte no se puede mezclar con nada más. Hay que entrenar duro; a conciencia y dedicarse al 100% para mejorar las cualidades y tener la fuerza necesaria para aguantar un pleito como el de Cotto y Margarito.
El autor es periodista.
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