fallas del sistema.
Ilegal,y muy inhumano
The Boston Globe
Juana Villegas es una inmigrante mexicana que violó la ley federal. Como informó en fecha reciente el New York Times, ella fue deportada en 1996, pero regresó de manera ilegal a Estados Unidos. Lo que resulta más inquietante, sin embargo, es lo que le ocurrió estando bajo la custodia de agentes de la ley estadounidenses en este mes. Una aplicación excesivamente celosa de la ley pisoteó la decencia.
El 3 de julio, Villegas, con nueve meses de embarazo, fue detenida en un suburbio de Nashville y detenida luego de reconocer que no contaba con licencia de manejo. En la cárcel del condado, un oficial de la rama federal descubrió el estatus ilegal de Villegas. Este oficial estaba ahí como parte del programa federal 287(g), mismo que entrena a fuerzas de policía local para que hagan valer leyes federales de inmigración.
Dos días más tarde, Villegas entró en labor de parto. En el hospital, su pie fue esposado a la cama, y las esposas fueron removidas tan solo dos horas antes que ella diera a luz y durante seis horas después. Un oficial de la ley montó guardia en la habitación del hospital donde ella estaba.
Tras su salida del hospital, Villegas fue detenida en la cárcel. Ella no pudo amamantar a su bebé y no le permitieron usar una bomba tiraleche. Asimismo, dice que desarrolló una infección del pecho y su bebé se puso ictérico.
No hace falta decir que el programa 287(g) no fue creado con el propósito de capturar a mujeres embarazadas. Más bien, se suponía que ayudaría a los oficiales de la ley a ir en pos de investigaciones relacionadas con crímenes violentos, tráfico humano, actividad de pandillas y o delincuencia organizada, delitos de tipo sexual, tráfico de estupefacientes y lavado de dinero, con base en el Departamento Estadounidense Aplicación de Leyes de Inmigración y Aduanas. Sin embargo, lo que se percibe como una necesidad de que incluso oficiales locales apliquen una severa represión en contra de inmigrantes indocumentados se ha convertido en un obstáculo para brindarle un trato humano a la gente.
La señora Villegas ya fue liberada a la custodia de su familia y será deportada. Su caso pone de manifiesto cuánto necesita Estados Unidos una amplia reforma a la inmigración que destine recursos legales a donde hagan más falta.
The New York Times
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