COLGADO.
Un cambio... es lo que necesita Panamá
Frank De Lima
opinion@prensa.com
Muchos expertos aseguran que para una democracia incipiente como la nuestra, la alternabilidad del poder es algo bueno. Sin embargo, este concepto no toma en consideración la llegada de nuevos actores políticos, sino ve la política polarizada entre dos grandes partidos, que en el caso de Panamá son el PRD y el Panameñista.
Sin embargo, si analizamos el fruto de esa alternabilidad del poder en los últimos 40 años (tomando en cuenta los 21 años que el PRD co-gobernó con la dictadura militar) los resultados han sido poco alentadores, lo cual crea una desconfianza en el sistema democrático. Los niveles de pobreza del país son peores ahora que antes de 1968 y la brecha entre ricos y pobres es cada día más amplia. Las escuelas públicas no le llegan a los talones a las privadas, y ese Instituto Nacional que produjo tantos honorables panameños hoy día es una distante memoria.
Estos dos partidos nos han mantenido con un 40% de la población viviendo de la pobreza, porque para ellos la política es un negocio y ellos entran para hacerse ricos y para gobernar solo para su partido y no para todos los panameños. Cuántos escándalos no hemos escuchado en esos 40 años como los puentes que no se construyen, las carreteras que cuestan el triple de lo presupuestado, las joyas y demás regalos comprados con fondos públicos, la plata en el congelador, los viajes, los desfalcos de fondos públicos, etc.? El pueblo ve todo esto y ve que nadie esta preso, y se dice que si ellos pueden por qué yo no? De allí, nace la cultura del juega vivo en nuestro país.
Nosotros en Cambio Democrático hemos dicho que tanto el PRD como el Panameñismo son la misma cosa. Quiero aclarar esto. Las cúpulas de ambos partidos son la misma cosa. En ambos partidos hay personas muy buenas con mucha capacidad y honradas. Pero vemos cómo las cúpulas de ambos partidos tienen un pacto de ladrones donde acordaron no investigar uno al otro (pactos TOMI y MAMI). Por eso no hay ningún político preso, a pesar de todos los escándalos que mencioné anteriormente.
Estos dos partidos solo piensan en el bienestar de ellos mismos y no en el del pueblo. El PRD no dejó que los dos gobiernos panameñistas pudieran hacer los cambios necesarios para salvar la CSS por que no les convenía políticamente. El PRD sí hizo los cambios recientemente, pero solo porque la crisis financiera de la CSS iba a estallar en las manos de ellos. El Partido Panameñista no quiso apoyar la ampliación del Canal porque políticamente no le convenía al partido, aunque era un proyecto beneficioso para el país.
La palabra “cambio” está muy de moda en la política. Barack Obama en Estados Unidos ganó sus primarias con ese concepto de cambio. Martín Torrijos vendió la idea de cambio con el pregón de “Patria Nueva”. Sin embargo, vemos que la Patria Nueva de verdad fue más de lo mismo con las mismas figuras cuestionadas del pasado y los mismos escándalos, corrupción, prebendas, negociados, nepotismo que tanto él criticó en campaña. Ahora el candidato del panameñismo nos quiere vender la idea de que él es el cambio. Sin embargo, vemos que está rodeado de varias figuras del pasado gobierno panameñista y que ya recibió la bendición de la ex presidenta Moscoso. Será la repetición de la Patria Nueva donde el joven político es manipulado por la vieja guardia de su partido. Panamá requiere un cambio. No solo de Presidente, sino de la manera en que se hace política en este país. No se puede seguir gobernando a beneficio de la cúpula del partido en el poder y de los allegados del Presidente. Hay que gobernar a beneficio de todos los panameños para que un mejor Panamá llegue a todos.
El autor es financista
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