Ideas de liderazgo
Personas felices, empresas felices
David Fischman
negocios@prensa.com
OPINIÓN. José Agustín Ortiz, director de la carrera de recursos humanos de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), hizo una investigación interesante para medir la correlación entre el nivel de felicidad del personal de una empresa frente a cómo evaluaban el clima laboral de su centro de trabajo. En otras palabras, quería demostrar que cuando las personas son felices, tienden a ser menos críticas y valoran lo que tienen; por ello, evalúan el clima laboral como mejor, porque su percepción de la realidad es más positiva. Para comprobar la hipótesis, se entregó a los empleados de una empresa dos cuestionarios. El primero, el cuestionario Oxford de felicidad y luego la encuesta de clima laboral.
El resultado fue que la felicidad estaba correlacionada con el clima en un 40%. La relación es moderada, pero el análisis es interesante, ya que cuando las personas son más felices, los filtros con que observan la realidad son más positivos. Aquellas empresas que deseen mejorar su clima laboral, entonces deben pensar además cómo ayudar a sus empleados a ser felices. He aquí algunas sugerencias:
1. Programas de voluntariado: Esta demostrado que quienes hacen servicio desinteresado, se sienten más felices y realizados.Las empresas deberían tener programas de voluntariado, que permitan a los empleados entregar amor a gente necesitada. En mi opinión, el trabajo con niños es el voluntariado que más retorno en felicidad trae. Cuando una persona le da cariño a un niño y lo hace sentir especial, en realidad se está dando cariño a sí misma, inconscientemente retoma contacto con su propia niñez, curando sus propias heridas emocionales. Trabajar con niños abandonados, además, nos ayuda a sentir gratitud por el simple hecho de haber tenido padres. Por último, los niños son almas maravillosas que llenan de amor con su sonrisa y cariño. Cuando uno hace voluntariado con niños, siente una sensación de felicidad muy grande que lo va transformando en la vida.
2. Balance vida-trabajo: La felicidad está relacionada con la medida con la que vivimos nuestro sentido de propósito en la vida. Cada persona tiene un sentido de propósito diferente, pero la mayoría incluye la importancia de hacer una diferencia con su pareja y con sus hijos. Cuando las personas están fuera de balance y trabajan demasiado y ven poco a su familia, su felicidad disminuye. En la mayoría de empresas hay un problema de incongruencia. Los altos directivos inciden en la importancia de que su gente tenga balance, pero al quedarse hasta tarde en la oficina “obliga” a su gente a quedarse. Con el tiempo se genera una creencia implícita: “El que se va temprano es un flojo”.
Cuando el gerente general de una empresa de telefonía fue reasignado a Latinoamérica, observó que todos se quedaban hasta después de las 8:00 p.m. trabajando. Al día siguiente, a las 7:00 p.m. se paseó por las oficinas y uno a uno los fue sacando de su escritorio y mandándolos a su casa. Él les dijo claramente que en la empresa se valoraba el balance y quien se quedaba tarde rompía un valor de la empresa. El gerente general, con su ejemplo, cambió la cultura hacia valorar el balance. 3. Sensación de familia:
Si bien la felicidad tiene que ver mucho con variables internas, también está demostrado que nuestras redes sociales impactan en la felicidad. Aquellas personas con amistades cercanas y gente que las apoye son más felices. En la medida que la empresa promueva la integración, la amistad y la sensación de familia, estará promoviendo la felicidad de las personas. Promover la felicidad de nuestros empleados no solo mejora el clima y, por consecuencia los resultados, además nos hace más felices a nosotros mismos.
El autor es miembro de Beyond Leadership Group.
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