feligresía.
Nueva iglesia simpatiza con Chávez
Simón Romero
Desde una improvisada capilla en un edificio escolar donde un retrato del presidente Hugo Chávez y lemas revolucionarios de su gobierno adornan la entrada, los obispos de la nueva Iglesia Católica Reformada de Venezuela dieron la bienvenida a los congregantes de la misa dominical.
La deserción de un puñado de sacerdotes y la formación de la Iglesia Católica Reformada, iglesia que muestra clara simpatía hacia el gobierno de Chávez aunque, extrañamente, está aliada con anglicanos conservadores de Texas, ha hecho manar la ira de líderes de la Iglesia católica en Venezuela. Desde su fundación en junio, la nueva iglesia ha alimentado un debate con respecto a la interacción de religión y política en una de las naciones más seculares de América Latina. Lo que ellos quieren hacer es ponerle fin a la Iglesia católica, pero no han tenido éxito, declaró el arzobispo Roberto Luckert,uno de los detractores más estridentes de Chávez en la jerarquía católica apostólica de Venezuela.
Sus críticas fueron severas. “Ellos se visten como sacerdotes, celebran bautizos y confirmaciones, todo pagado por el gobierno mientras la gente pasa hambre”, dijo, refiriéndose a la nueva iglesia.
Los líderes de la Iglesia Católica Reformada, sin embargo, dicen que su nueva iglesia representa una fusión de lo mejor de las tradiciones anglicana y romana apostólica. Y si bien niegan de manera inflexible que estén recibiendo financiamiento del gobierno de Chávez e insisten en que su iglesia no tiene afiliación política, sí profesan solidaridad con Chávez, quien ha chocado en repetidas ocasiones con la jerarquía de la Iglesia católica desde que ascendió al poder, hace ya una década.
“Yo comparto el proyecto revolucionario del presidente Chávez, ya es que es un proyecto socialista y humanista para las masas”, dijo Enrique Albornoz, ex ministro luterano que funge como obispo principal, el máximo líder, de la Iglesia Católica Reformada. Esta iglesia dice que cuenta con aproximadamente 2 mil integrantes en Cabimas y en otros poblados de Zulia, el estado más populoso de Venezuela.
Las autoridades de la Iglesia católica decidieron que la mejor forma de restarles importancia está en alegar algún tipo de vínculo con Chávez.
Aun cuando los dirigentes de la iglesia reformada elogian los programas de Chávez en contra de la pobreza, se muestran inseguros con respecto a la discusión de por qué la pobreza sigue siendo tan común en Venezuela en momentos de precios históricos del petróleo. Además, ellos meramente sonríen cuando les preguntan acerca del pensamiento religioso de Chávez, como su afirmación en el sentido que Jesús fue el primer socialista.
Nunca dijimos que somos la iglesia de Chávez, dijo Siu-García. Más bien, casualmente compartimos muchas de las mismas ideas de nuestro Presidente.
The New York Times
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