Beijing, algo inalcanzable
Harmodio Arrocha Jr.
harrocha@prensa.com
OPINIÓN. En países pequeños como Panamá, con una cantera natural de atletas, en el que la inversión en el deporte es mínima, no se le puede exigir descollantes actuaciones y menos en un escenario del nivel de los Juegos Olímpicos. La razón es muy simple, el atleta olímpico se prepara durante cuatro años con el objetivo de ganar una medalla, lo que contrasta con los sufridos deportistas panameños que a duras penas pudieron prepararse con meses de anticipación para llegar a los Juegos y así ver realizado el mayor de sus sueños.
Es una realidad y al menos la nadadora istmeña Cristie Bodden está clara de que su nivel está muy por debajo al de sus adversarios, pero igualmente reconoce que por su talento y las cualidades que la rodean, si se les apoyara los atletas criollos estarían en condiciones por lo menos de acortar las distancias con los demás países.
El ejemplo más claro lo representa en este momento el campeón de salto mundial, el colonense Irving Saladino, un atleta que llegará a Beijing con aspiraciones reales de una medalla en su especialidad. Admito que conocía tan poco a la familia Bodden en términos personales, que ayer fue la primera vez que hablé con la sirena, mientras era despedida por sus familiares en la terminal aérea, donde tuvimos la grata oportunidad de intercambiar impresiones. Por supuesto, como nadadora la he visto actuar un par de veces en piscinas locales y he estado enterado de sus actuaciones en el plano internacional por las coberturas que le hemos dado en este diario.
El entorno familiar que rodea a esta esforzada atleta es admirable y creo que vale la pena contarle algunas anécdotas a las que tuve alcance ayer a la salida del primer contingente. De forma seria y responsable dijo que llegará a Beijing con la única meta de mejorar su mejor tiempo que es 1:08:15 centésimas de segundo en los 100 metros estilo dorso. Cristie Bodden, de 18 años de edad, descubrió sus habilidades como nadadora después que su médico le recomendara practicarlo por razones de salud (presentaba un cuadro asmático), ingresando en el año 2001 al Club Delfines Azules.
Faltando un mes para la apertura de la cita olímpica le confirmaron su puesto en la delegación panameña, por una disposición reglamentaria de la Federación internacional. Viajó sin su entrenador oficial Carlos González, y tampoco contará con la compañía de su madre, Marta de Bodden, una nicaragüense que ha viajado con la nadadora a todos sus eventos. Mientras tanto, los dirigentes verán los eventos cómodamente desde las butacas en Beijing.
El autor es periodista.
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