CICLO DE VIDA. POR EL HÁBITAT DEL HOMBRE.
Conciencia y alma verde
Para solventar los daños causados al medio ambiente, la educación es clave para inculcar modelos correctos a seguir. Clubes ambientales y organizaciones ecológicas buscan ser espacios para poner en práctica iniciativas amigables.
Rella Rosenshain
rrosenshain@prensa.com
Algunos jóvenes panameños se han organizado para defender el ambiente. Dicen que aunque se sienten impotentes tienen las intenciones de educar para que las personas puedan vivir sin afectar a la naturaleza.
También desean fomentar el reciclaje entre los panameños y que se conozcan sus beneficios.
El próximo 12 de agosto se celebra el “Día Internacional de la Juventud”, según la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura y en Panamá, durante agosto se conmemora el mes de la Juventud.
¿Cómo se relacionan los jóvenes panameños de hoy con la naturaleza?
VOCES NATURALES
Inculcar desde el periodo escolar el amor por el medio ambiente resulta esencial para incitar el entusiasmo en los jóvenes para proteger su entorno. En tal sentido, el doctor Stanley Heckadon Moreno, director de comunicaciones y programas públicos del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales, añade que “la relación del Istmo con su naturaleza y la existencia de la sociedad istmeña como tal va a depender de lo que ocurre en los salones de clases”. Explica que si el sistema educativo no cambia, la relación con la naturaleza seguirá siendo destructiva.
Sin embargo, los organismos ambientales y las instituciones educativas están tomando cartas en el asunto.
Los estudiantes del Club Medio Ambiental de Florida State University, que pertenecen a la clase de introducción a la ingeniería y ciencias ambientales impartida por el doctor Rafael Vásquez, han realizado un análisis químico de la calidad del agua de los manglares abiertos de Veracruz en el océano Pacífico y la zona de manglares cerrados que colindan con Isla Galeta en la zona Atlántica.
Ambas áreas “actualmente representan una barrera natural de protección frente a la contaminación química y física que se produce en el río Coco Solo, como resultado de la expansión del puerto de contenedores en Colón y el crecimiento de la población en el sector circundante al río”, manifiesta Vásquez.
Vea Luchadores por la naturaleza
|