urgencias.
Hospitales ‘pronto socorro’
Alfredo Cohen-Henríquez
opinion@prensa.com
La vida en Brasil es aparentemente más divertida y ligera que en el resto de América, y es por eso que su organización es más inteligente y dirigida al progreso (ver la bandera “Orden e Progresso”).
Durante los seis años que viví como estudiante de medicina en la ciudad de Porto Alegre (ciudad que nos dobla en población) nunca vi un hospital saturado de emergencias o con gente tirada a todos los lados como nos ocurre en Panamá. Los grandes hospitales tienen sus puertas abiertas para entrada y salida de pacientes que ya han sido atendidos previamente y requieren internación para manejo prolongado. A nadie se le ocurre ir a su Santa Casa u Hospital Das Clínicas (léase Santo Tomás o Seguro) con una herida en el brazo, dolor abdominal, fractura, etc. Todos los eventos urgentes se atienden en los hospitales de urgencias (Pronto Socorro), los cuales manejan de manera eficiente, clínica y quirúrgicamente, los eventos que llegan durante las 24 horas. Ejemplo: un ciudadano llega con fractura del fémur y requiere cirugía, se le opera allí inmediatamente por un equipo de ortopedas y se traslada después a otro hospital o a su casa.
Esto permite que los hospitales sean utilizados para casos electivos o urgencias verdaderas que requieran un nivel de atención más especializado y se evita el desgaste de su personal en situaciones que no ameritan llegar por ahí.
La renovada medida de abrir los cuartos de urgencia de las policlínicas podrá ayudar a drenar algo de la demanda en días feriados, pero no calmará la ansiedad de personas con situaciones que, como portadores, consideran graves y desean atención de más alto nivel y seguirán acudiendo a taponar los centros de tercer nivel.
Invitamos a los candidatos de 2009 a darse una vuelta por Brasil (fuera de carnavales) y luego poder ofrecernos una solución a este problema eterno que confrontamos en Panamá.
El autor es médico pediatra
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