la madre tierra.
El agrio, nuevo código
Luis Alberto Hooper D.
opinión@prensa.com
Para el productor nacional, la tierra es su Madre Tierra. Y como madre, el productor defiende su tierra, hasta con su vida. El presidente de la Corte Suprema es un hombre de oficinas y códigos, como abogado que es. Su origen caribeño lo ha mantenido muy alejado del amor a la tierra que le tenemos los de las provincias de Herrera y Los Santos.
Por ese desconocimiento total de la idiosincrasia de los oriundos de la península de Azuero, el presidente de la Corte Suprema ha abortado ese bodrio: el Agrio, nuevo código agrario.
El Gobierno Nacional piensa que le será muy fácil aprobar este mamotreto, porque cuenta con el beneplácito de la mayoría en la obediente Asamblea Nacional. Pero el costo político que pagará será altísimo, sobre todo en este año electoral 2008-2009.
En el Agrio, nuevo código agrario, están los fermentados conceptos de ingenieros agrónomos trasnochados, que todavía viven la “goma” de sus fracasados proyectos de asentamientos campesinos y juntas agrarias.
Muy tempranamente, en el artículo 8, se introduce el maligno germen de los fracasados asentamientos campesinos y juntas agrarias: “Artículo 8. El Estado favorece la organización de empresas, asociaciones y grupos de productores agrarios que contribuyen con su trabajo a satisfacer la demanda nacional de alimentos y la captación de divisas en el marco de una planificación integradora del sector público y privado”.
Les recordamos a estos ñángaras cabezas calientes que redactaron este Agrio, nuevo código agrario, lo que sucedió en Tonosí, cuando el gobierno torrijista militarista pretendió quitarle las tierras a los productores tonosieños, para entregárselas a los haraganes comunistoides de los fracasados asentamientos campesinos.
¡No al ñangarismo del Agrio, nuevo código agrario!
El autor es ingeniero agrónomo
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