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Panamá, domingo 27 de julio de 2008
 

responsabilidad solidaria.

El MOP y la constructora no responden

Rolando Aparicio O.
opinión@prensa.com

Maicol Oliva tiene 16 años, hace unos meses podía jugar al fútbol, escuchar música y soñar con ser ingeniero. Salió de su casa con el beso de su madre, subió a su colegial y en el camino a la escuela, a la entrada de Gatuncillo, en Las Cumbres un camión los golpeó y él con sus compañeros cayeron a un precipicio de 18 metros. Nadie murió, la mayoría de los tripulantes del bus quedó con heridas graves; solamente Maicol, permanece en cama, discapacitado… adiós al fútbol, a la diversión y a la ingeniería.

Ese precipicio de 18 metros fue escarbado premeditadamente por la empresa constructora de la vía. ¿Qué ocasionó que el colegial cayera? Algunos factores como la falta de seguridad suficiente en los costados de la carretera, la eliminación del perímetro necesario para maniobrar un auto en los bordes de la vía, la poca o nula señalización en el área de trabajo, la ausencia de agentes de Tránsito. En estos días de julio, se realizará la audiencia al conductor de la mula… los abogados deberían ir más allá.

La empresa constructora cuenta con la certificación ISO 9001:2000, la primera que recibe una constructora panameña. “Dicha certificación comprende todas las actividades de la empresa y de manera específica: movimiento de tierra, excavaciones, diseño, construcción y mantenimiento en proyectos de infraestructura…” y uno pregunta si así de seguras son las construcciones de las empresas certificadas, qué será de las demás.

En la actualidad tienen al menos dos proyectos con dudosa eficacia, soluciones inadecuadas e insatisfacción de los clientes. La carretera Gonzalillo–Transístmica, ¿paralizada por falta de cemento? y el puente vehicular de la barriada de Altos de Las Acacias abandonado, no han querido explicar por qué.

En el MOP, por su parte, nadie está certificado… para dar declaraciones sobre proyectos en ejecución. Tendríamos que escribir lo que queremos saber: ¿Por qué la construcción del puente vehicular en Las Acacias se ha abandonado? Además, hay que pagar los costos por recibir esa información… ¿cuánto puede costar al funcionario responder? De seguro, mucho menos de lo que cuesta un anuncio explicando por qué no se responde a lo que se debía responder. Y así, volvemos al círculo vicioso en la administración pública, por un lado: los funcionarios guardan silencio, no explican nada, hermetismo generalizado; por el otro lado, los ciudadanos siguen pasando por las mismas necesidades: el agua, el transporte, la canasta básica, los salarios… la vereda y el puente, hasta que despiertan y reclaman respeto y derechos. En este círculo, las acciones van desde las ineficaces visitas a los ministerios, sin poder hablar con el ministro, hasta el efectivo, para algunos, cierres de calles con la posterior represión de los antimotines. Nuevas tendencias apuntan a visitar los noticieros matutinos, donde con suerte el ministro se encuentra presente o el periodista lo llama en directo y éste, a su vez, responde inmediatamente. Qué buena manera de arreglar las cosas en mi país.

En el recorrido por las espirales de las luchas ciudadanas, pueden aparecer servidores que realizan “los mejores buenos oficios” para que los errores se corrijan y se echen a andar los proyectos. En Altos de Las Acacias, como en muchas otras comunidades cuando no son atendidas hay un despertar. Despertar que debe involucrar a cada vecino con sus muchas situaciones por cambiar, y que incluye todas sus preocupaciones, desde la alimentación, la vivienda y el trabajo hasta el medio ambiente y la seguridad.

Cada vez constato más, que en nuestro país hay tanta gente buena utilizada para alcanzar intereses particulares y efímeros. En el Panamá de hoy se necesitan líderes interesados con el bien de todos, que no cambien sus principios fácilmente, que estén dispuestos al sacrificio, la entrega y la lucha por ideales grandes.

El autor es sacerdote católico
© 2008. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
 
 
 
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