COMERCIO. Ya no hay que ir al exterior para adquirir un bien de lujo y exclusivo.
El mercado de la suntuosidad
La exclusividad y los sellos de autenticidad tienen altos precios que muchos están dispuestos a pagar.
Marcas y diseños son promovidos en Panamá, lo que deja buenas ganancias para sus distribuidores.
| LA PRENSA/Maydée Romero |
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| DISTINCIÓN. Vajillas, cristalería y objetos para el hogar de renombradas casas y diseñadores internacionales pueden verse en el mercado nacional.1063182 |
Raúl A. Bernal
Orlando Carpintero S.
panorama@prensa.com
Aquellos que desean adquirir calidad y lujo de marcas, ya no necesitan abordar un avión para transportarse a Estados Unidos o Europa, o conformarse con hacer pedidos por internet para ir en busca de ciertas excentricidades.
Panamá, como país de tránsito y de servicios, se ha constituido en una ciudad cosmopolita donde se puede encontrar y admirar todo tipo de productos de reconocidas casas, fabricantes o empresas internacionales: Carolina Herrera, Salvatore Ferragamo, Bally, Ermenegildo Zegna, Giorgio Armani , Emilio Pucci y tantos otros del mundo de la moda internacional.
Solo basta dar un paseo por algunas de las exclusivas avenidas de la capital para notar el número de tiendas y empresas que ofrecen artículos de precios elevadísimos.
En centros comerciales de Paitilla, Punta Pacífica, así como en Calle 50, Marbella, Obarrio y Costa del Este es notorio observar estos negocios donde es perceptible la magnificencia y la distinción.
En un recorrido por estas tiendas se pudo corroborar que es posible encontrar carteras para damas a un precio de 5 mil dólares, precisamente por llevar el nombre de un diseñador italiano de renombre internacional, u otra por un valor de 2 mil 800 dólares por estar elaborada con piel de serpiente pitón y tener el sello de una exclusiva diseñadora de modas.
Hay calzados de 900 dólares, chaquetas de cuero por 2 mil dólares, lentes de sol de 450 dólares o corbatas de 315 dólares. Muchos dirán que sería imposible comprar a precios semejantes, pero otros estarían dispuestos a hacerlo por eso y más, siempre y cuando lleven un distintivo de garantía, autenticidad y renombre.
Pero en cuestiones de ropa, habría mucha tela que cortar, porque, como explicó una dependienta de esas boutiques, “tenemos vestidos de 3 mil dólares, pero si el cliente quiere hacer un pedido especial, también lo hacemos”.
En tanto, otra vendedora reveló que ofrecían trajes de noche para damas por 6 mil dólares, de diseñadores europeos.
En asunto de joyería, se pueden encontrar en ese mercado, marcas de relojes que pueden ascender a cifras de 33 mil dólares, incluso pueden rebasar los 100 mil dólares por estar elaborados en oro y tener una maquinaria ensamblada toda a mano. Solo por mencionar algunos nombres como Cartier, Rolex, Zenith y Blancpain.
En el mercado de joyas los precios pueden ser igualmente exorbitantes, dependiendo de “las exigencias del cliente”, comentó el propietario de una joyería.
Sofás de cuero por 19 mil dólares, mesitas de sala por 4 mil 530 dólares, vasijas por 378 dólares y un sinnúmero de artículos finísimos para el hogar también se hallan en este mercado exclusivo, donde el común denominador es que son importados de Francia, Italia, Inglaterra, Alemania, España, entre otros países.
“Pero no quiere decir que todo lo bueno, tiene que ser caro. Hay una variedad de regalitos a razonables precios y que son de un nivel de calidad óptimo que no se deteriorarán inmediatamente. Además no se ven en cada esquina de Panamá”, comentó Mariela de Fernández, propietaria de una tienda exclusiva de artículos para el hogar.
En Panamá puede muy bien adquirirse un automóvil Lamborghini por arriba de los 360 mil dólares, comprar un cognac Hennessy Richard en una licorera exclusiva del país por 2 mil 100 dólares o sencillamente lograr una estadía en una royal suite en el resort Intercontinental Playa Bonita que por noche puede costar unos 2 mil dólares, sin incluir los impuestos.
Todo está en función del bienestar personal
El especialista en consumo Ariel Blanco comentó que muchos factores intervienen para que estos artículos y servicios premium estén adquiriendo auge en el mercado nacional. El experto comentó que uno de estos factores es que el consumidor va en busca de esa sensación de bienestar, de indulgencia, de gratificarse a sí mismo.
Blanco comentó que hay otras pautas que se establecen, como lo es que las personas quieren sentirse a la moda, tener la satisfacción de que están haciendo una buena inversión o que el producto que adquieren les da cierto estatus social.
El nicho de mercado de lujo existe porque hay personas a quienes les puede llegar, además que en cuestiones de ganancias es recompensable porque el propietario puede lograr más de un 50% en utilidades, en lugar de un 15% que se obtiene con un bien de consumo normal, aseguró.
Todo está basado en el concepto de “ecuación de valores”, señaló el especialista, reiterando que el consumidor está dispuesto a pagar por un producto para sentirse bien.
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