errores de planificación vial.
La historia urbana en espiral
Alvaro González Clare
opinión@prensa.com
No hay que ser un urbanista o ingeniero en vialidad para reconocer el estrangulamiento que provocará la venta de los terrenos de la Caja de Seguro Social (CSS) en el Corredor Sur y consecuentemente en toda la trama vial de la ciudad. Para comprobar esto solo basta tratar de circular en el Corredor Sur a las 8 a.m. o 6 p.m. para apreciar el tranque pagado a que se someten diariamente los conductores que usan esta importante vía de acceso y desalojo del centro urbano.
El anuncio de la CSS de poner a licitación pública dos globos de terreno de 17 y 26 hectáreas, ubicados a ambos lados de la autopista entre Reparto Nuevo Panamá y Costa del Este, debe ser considerado, urgentemente, por los ciudadanos para exigirle al Ministerio de Obras Públicas, Ministerio de Vivienda y Municipio de Panamá que incluyan en el pliego de cargos para la licitación todas las previsiones necesarias para garantizar la conexión vial entre los dos terrenos, la interconexión de estas parcelas con la red vial existente y sobre todo garantizar la ampliación marginal del Corredor Sur. De no tomarse estas previsiones estaremos condenando el sector sureste de la ciudad al estrangulamiento, amén de todos los problemas urbanos que esta negligencia le agregará a la ya maltratada y malquerida ciudad.
El problema estructural que estamos sufriendo todos los ciudadanos de esta capital debido a los tranques, y especialmente por el transporte público, se debe exclusivamente a la falta de previsiones para ampliar las servidumbres viales. El tema de la selección del sistema para la movilidad masiva en el transporte publico es secundario. Por ejemplo, si la Vía España tuviera un ancho de servidumbre con 10 metros adicionales para ampliarla fácilmente y construir de manera económica y eficiente andenes centrales o laterales, podríamos elegir a conveniencia, indistintamente un tren ligero de superficie o un sistema de buses articulados. Lo trágico del caso es que debido a la falta de capacidad y visión política la ciudad esta pagando con creces la improvisación técnica y la mezquindad política al no haber tomado las previsiones necesarias en su momento para garantizar las ampliaciones de las vías en el futuro. No volvamos a permitir esto.
La ciudadanía tiene solo unos pocos días para reaccionar, ya que es evidente que la CSS y las instituciones competentes han hecho caso omiso a las advertencias técnicas que se le hicieron anteriormente para que en la licitación se incluyan las previsiones necesarias que garanticen el futuro vial de la ciudad. Si los dos globos de terreno de la CSS se venden como está planeado, solo para resolver asuntos financieros de la institución, ignorando la responsabilidad social que debe tener con la comunidad, una vez más le causaremos a la ciudad un daño irreversible y traumático. El director de la CSS no puede sobreponer los intereses de los asegurados sobre los de toda la ciudadanía.
Además de esta acción, hay que exigir que los estudios técnicos y decisiones para la futura ampliación de la autopista se hagan en función y beneficio exclusivo de la ciudad, sin tomar partido con el concesionario del Corredor Sur. De igual manera es importante que la ampliación de la autopista sea prevista a todo lo largo de la vía, desde Tocumen hasta la cinta costera y que las interconexiones de las parcelas con la trama vial existente se hagan a través de vías primarias, evitando la conexión interbarrial.
Es vital que como ciudadanos insistamos en una autoridad urbana competente y previsora que planifique con tiempo, para evitar estos exabruptos, improvisaciones y desorden.
El autor es arquitecto
|