Militarismo
Salvemos nuestra Fuerza Pública
Orlando E. Macías R.
opinión@prensa.com
Últimamente algunos personajes, como empresarios, profesionales, políticos y otros, están cuestionando u oponiéndose a la transformación que este gobierno quiere hacer a la Fuerza Pública. Se ha comprobado en los últimos 18 años que un civil, aparte de no ser idóneo, no ha dado los resultados suficientes como para controlar y resolver los serios problemas de seguridad existentes en nuestro país.
Considero absurdo y humillante que, a estas alturas, se tenga el concepto errado de prohibir que un militar ejerza la jefatura de las fuerzas armadas. Igualmente esto viola los derechos humanos, porque no se puede impedir que equis persona quiera estudiar en el ramo militar y tenga la oportunidad de ejercer la profesión y aspire a obtener la jefatura.
Es tiempo ya de que dejemos el fantasma del militarismo, no es admisible que por unos militares que cometieron algunos errores se piense que los demás serán iguales. Si así vamos o pensamos, entonces tendremos que aplicar lo mismo con los abogados, médicos, ingenieros etc., que en su momento cometieron faltas graves e inhumanas en sus respectivas especialidades. No por eso vamos a prohibir que un médico o abogado honesto y humano capaz ocupe la jefatura en su área correspondiente o se prohíba su estudio.
Los Ejércitos en países como Nicaragua, Honduras, El Salvador y Guatemala reprimieron, asesinaron y cometieron atrocidades, y en ninguno de estos gobiernos el pueblo permitió la eliminación de los mismos.
Ha llegado el momento del cambio, ya la inseguridad ha traspasado las barreras del orden, respeto y control, es por ello que se requiere urgentemente una transformación total de la Fuerza Pública y darle el papel que le corresponde. Que tenga un cuerpo equipado de armas, transporte, infraestructura y un riguroso adiestramiento, incluyendo una organización administrativa adecuada donde se respete el escalafón militar. Que incluya también al Servicio Aéreo Nacional, al Servicio de Fronteras, Servicio Marítimo Nacional o Fuerza Naval, al SPI u otros estamentos de seguridad que requieran en el futuro, tal como una fuerza antiterror o de inteligencia.
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