VALOR AGREGADO.
La desigualdad de los ingresos
1063046Juan C. Cachanosky
negocios@prensa.com
OPINIÓN . Los Gobiernos de casi todo el mundo buscan la manera de achicar la diferencia entre las personas de grandes ingresos y las de bajos ingresos como si esto fuese más “justo” para la sociedad.
La desigualdad de los ingresos puede tener dos orígenes distintos: (1) cuando alguien gana una fortuna beneficiando al resto de las personas, por ejemplo acercando a la sociedad bienes a bajo precio.
Un ejemplo de esto es el caso de Henry Ford, que logró fabricar automóviles baratos accesibles para un número mucho mayor de la población. (2) cuando alguien gana una fortuna porque el gobierno le otorgó algún privilegio, como lo es una protección arancelaria, un monopolio o un subsidio. Los productores agrícolas en Europa son un buen ejemplo de esto pues reciben protecciones arancelarias y grandes subsidios estatales.
En el segundo caso (los privilegios), es relativamente sencillo solucionar la desigualdad del ingreso si se tiene la voluntad política. Simplemente hay que quitar las protecciones y subsidios. Quitando las protecciones, otros productores ingresarán al mercado acercando a la sociedad una mayor cantidad de productos a menores precios y de mejor calidad. Esto es así porque las protecciones eliminan la competencia y esto relaja a los protegidos, quienes pueden producir una menor cantidad de bienes de menor calidad, y venderlos a un mayor precio.
Esta es una desigualdad de ingresos “injusta” porque hace que algunos ganen altos ingresos “a costa” del “resto” de las personas.La situación es muy distinta cuando las diferencias de ingresos se deben a gente que ha realizado una innovación que aumenta el bienestar del resto de las personas. Pero las diferencias de ingresos son muy “injustas” cuando unos buscan mejorar su propio bienestar a costa de bajar el bienestar de otros.
El que se esfuerza, el que mejora la situación de sus semejantes tiene el premio de lograr ingresos mucho más altos. Con estos ingresos, estas personas gastan y tienen un nivel de vida mucho más alto. Pero al hacer esto generan trabajo e ingresos para otros. Cuando una persona incrementa sus ingresos y compra automóviles de lujo da trabajo e ingresos a los trabajadores que producen estos automóviles. Compra ropa y también da trabajo a los trabajadores que producen esta ropa.Si el Gobierno en su objetivo de igualar los ingresos aumenta los impuestos a los que más ganan deja sin trabajo a los trabajadores de automóviles y ropa de lujo.
Esos impuestos el Estado se los da a otras personas que por lo general no producen bienes y servicios que mejoren el bienestar de la sociedad.Es decir que se deja de premiar a las personas en la sociedad que están siendo productivas. Por otro lado, gran parte de esos impuestos por lo general quedan en la burocracia estatal encargada de redistribuir los ingresos. El resultado global es un menor nivel de vida para todos. Por una parte unos trabajadores reciben ingresos a costa de otros trabajadores que producían -tal vez- bienes de lujo.
Se beneficia a unos a costa de otros. Pero fundamentalmente, lo que ocurre es que aquellos que tenían un incentivo para ganar más dinero innovando y mejorando el nivel de vida de la sociedad ahora lo pierden debido a la carga impositiva. Es preferible que algunos ganen 30 mil y otros mil dólares a que todos en la sociedad ganen 700 dólares.
El autor es economista.
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