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ANÁLISIS.
Líderes comunitarios: pilares de los partidos políticos
Pese a su bajo perfil, los dirigentes políticos de base son quienes mueven a la gente y buscan los votos.
| LA PRENSA/Víctor Arosemena |
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| Olga Cárdenas1062730 |
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Aristides Cajar Páez
acajar@prensa.com
Su trabajo es de hormigas. Están en las barriadas y son conocidos por los vecinos. Se presentan en los eventos deportivos, en los centros de ayuda comunitaria, protagonizan luchas reivindicativas y son muy activos en épocas electorales. Son los líderes de base de los partidos políticos. Pese a su bajo perfil, son los principales responsables de conseguir adherentes y llevar respuestas en nombre de los partidos, esperando que estas se conviertan en votos.
TIEMPO
Llegar a destacarse como líder comunitario en la política lleva tiempo. Por ejemplo, Juan Bautista Moya ha sido panameñista desde que tuvo edad de votar, hace 35 años, y ha hecho méritos como dirigente en el área de San Francisco. Vielka Cortez, de Pedregal, se interesó por la política hace más de 15 años. Hoy trabaja con Cambio Democrático. Y Olga Cárdenas, miembro del Partido Revolucionario Democrático, (PRD) desde 1978 es activa en El Chorrillo, donde es bien conocida.
Un factor que ayuda a posicionar a estos líderes es su dedicación a una causa de su comunidad: Moya se activó en la campaña para hacer respetar las tierras de San Sebastián durante la construcción del Corredor Sur y Punta Pacífica; Cárdenas se ha ocupado en organizar a las mujeres de El Chorrillo y Vielka Cortez trabaja ayudando a familias de personas con problemas de adicción a las drogas. “La gente se siente apoyada por nosotros”, dice Moya.
MILITANCIA
Los dirigentes comunitarios son “soldados” de sus partidos: están en la primera línea de batalla y son los responsables de dotar de “masa” a la actividad proselitista. Esto, en ocasiones, los pone en el dilema de apoyar a su colectivo o a su vecindario. Alguna vez pesa más lo segundo y se cruzan las líneas partidarias. “Para mí esto ha tenido un costo político”, dice Cárdenas, quien ha acudido a funcionarios y diputados panameñistas para “pelear” por ayuda para las mujeres de El Chorrillo. A veces los partidos desaparecen, dejando una militancia de toda la vida sin piso, como le pasó a Vielka Cortez. Estuvo 14 años en Solidaridad, hasta 2006, cuando ese partido se fusionó con el Liberal para constituir Unión Patriótica. “No sabía cómo explicárselo a la comunidad”, dice.
También aspiran a postularse por cargos de elección, pero no siempre se sienten apoyados por sus colectivos: “se olvida que no todo es el recurso (económico) sino la gente”, dice Moya. Y Cárdenas coincide: “quienes tienen dinero a veces no nos dan la oportunidad, pero la gente está despertando. Ahora se atreve a hablar y a luchar por su sueño”.
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