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Panamá, martes 22 de julio de 2008
 

conciencia política.

La sociedad es responsable del desgreño político

Guillermo Roca Rivas
opinión@prensa.com

Si nos ponemos a analizar la situación sobre desgreño en el sistema político en Panamá, llegaríamos a la conclusión que toda la sociedad es responsable en diferentes proporciones. La responsabilidad entre los sectores populares o del hombre común consiste en el poco valor que le da a su propia dignidad personal en el sentido de vender su voto al mejor postor por unos cuantos sacos de cemento, unas cuantas hojas de zinc y unos cuantos dólares, poniendo de excusa que lo único que les queda de los políticos cada cinco años.

Por otra parte, los políticos con sus promesas a la patria que nunca han de cumplir, especialmente cuando todos sabemos que su único interés es llegar al poder para después servirse de la patria a costa de sus ingenuos seguidores. En esa lastimosa conducta, censuro la ingenuidad del hombre común al no saber defender su dignidad frente a los políticos tradicionales, ya que están lesionando su propia moral y comercializando las candidaturas partidistas e independientes dentro de un proceso que debe ser completamente democrático.

Aunque no es lo más decoroso, no dejo de entender que algunas de esas actitudes del hombre común lamentablemente se debe a su ignorancia natural, la falta de orientación y a veces a las condiciones económicas de querer llevar el pan a su familia.

Aún más repugnante y corrupta es la conducta y la irresponsabilidad de muchos políticos que se aprovechan de esa triste situación para engañar y explotar al semejante, a sabiendas que están haciendo un terrible mal, pero muy seguro que van a recuperar su ignominiosa inversión, a través de los convenios de sus partidos con el gobierno ganador, los contratos con la nación, los altos salarios en los cargos públicos.

La responsabilidad del gobierno y del Tribunal Electoral sobre el desgreño político consiste en los subsidios económicos que otorga la nación a los partidos, que a pesar de ser fondos de la nación, no son invertidos de manera transparente, según informes anteriores de la Contraloría; y por otro lado, las famosas revocatorias de mandato, ya que a quien le debería corresponder separar a un diputado de sus funciones; debería ser el pueblo soberano que fue quien lo eligió, y no al partido como lo vienen haciendo.

De igual forma sucede con el sector socioeconómico, en el cual solo se lucha por los grandes intereses. Es muy difícil creer que los políticos tradicionales invierten sus capitales para el bien de la patria.

A pesar que la política es la actividad más importante, imprescindible y decorosa, en la vida nacional, lamentablemente los malos políticos y algunos partidos la han convertido en un abierto comercio, en un botín de conveniencias y en una desagradable imagen parecida a la actividad del narcotráfico, que para unos es un gran negocio y para otros un ciclo de sacrificios, injusticia, menosprecio e indiferencias.

En política, para recibir sus derechos y méritos, a veces se tiene que adular a los superiores, perder la vergüenza o contar con el factor suerte. Sin embargo, otros políticos y partidos sin méritos y sacrificios han llegado donde nunca merecieron llegar, al no contar con una conducta ejemplar y un carisma social, humano, político y patriótico, desconociendo si han llegado al poder debido a la ignorancia o el masoquismo de los pueblos.

Si bien, algunos políticos en sus campañas electorales se les oye haciendo promesas demagogas, pero cuando los pueblos los necesitan para hacerle frente a sus derechos y necesidades, entonces los políticos se manifiestan indiferentes por el temor a sus caciques y jerarcas, y no a Dios y a su propia conciencia.

Por eso se dice que la mayoría de los políticos son demagogos y oportunistas, por tal razón la sociedad los repudia, los condena y no cree en ellos.

El modernismo político en Panamá ha sacado una nueva modalidad de cambiarse de partidos como cambiarse de ropa interior sin el menor escrúpulo y sin una clara justificación, sin ningún pudor y sin pena, lo que contradice la conducta de los viejos políticos de cuando nació la República.

Con el resultado de las primarias del Partido Panameñista, llegó la oportunidad de demostrarle a la patria y a los panameños la prueba de un sacrificio sin ambiciones y rencores personales en vía de la formación de una verdadera alianza de oposición como única alternativa de ganar el poder.

Sobre el presente y el futuro de la nación cabe recomendar a la población electoral defender su dignidad, para saber escoger en la próxima contienda electoral a los mejores hombres y mujeres para dirigir el destino de la nación.

El autor es empresario


© 2008. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
 
 
 
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