La Cancillería se gasta más de 700 mil dólares en una cumbre de primeras damas centroamericanas que se desarrolla en Panamá. Como era de esperarse, la reunión se sufraga con compras directas, es decir, sin licitación, tal como lo hizo Mireya Moscoso en aquella famosa compra de los carros Cadillac.
Además de la suntuosidad y del turismo que siempre acompaña a este tipo de eventos, ¿qué aportes concretos hacen para justificar esta erogación? El año pasado, estas mismas damas, incluida la nuestra, participaron en otra cumbre con el tema “La mujer como eje de desarrollo en la familia y la comunidad”.
En ella se firmó una declaración para promover el acceso de la mujer al aprendizaje continuo, proporcionarle recursos para emprender proyectos y mejorar la calidad de vida de las campesinas a través de microcréditos.
Metas encomiables, pero ¿acaso, viables? El papel aguanta todo y por ello cabe preguntarse si ¿ellas miden el avance de sus metas o todo es un ejercicio semántico para justificar frivolidades y gastos sin ningún sentido social? |