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¿Quién es el irresponsable? |
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| LA PRENSA|Noriel Gutiérrez |
VIOLACIÓN | El letrero es claro: ‘Prohibido recoger pasajeros’. Pero a pesar de esa disposición tanto los usuarios, como los conductores de buses insisten en detenerse allí a recoger a los usuarios. Cuando se desatiende lo dispuesto, el resultado es caos y tranques innecesarios. La Dirección del Tránsito ubica letreros con disposiciones para que se cumplan. |
Comentan artículo de opinión
15 DE JULIO. Con marcada regularidad se insiste en plantear que la historia se repite. En el caso panameño, atribuyen ese postulado al Dr. Arnulfo Arias Madrid, agregando además que la realizaba en forma de espiral. Nada más el jueves 10 de julio, La Prensa publicó un artículo de opinión titulado: “La Historia se repite”. Es bueno indicar que la “repetición” del pasado no es posible. A propósito de esto, señaló un estudioso, que lo que “pasó, simplemente pasó”. Desde luego, hay un accionar humano, que produce cultura y consecuencialmente historia.
Rose Marie Karspinki de Murillo afirma categóricamente que: “La historia no es más que historia de la cultura”. Y ese pretérito, que interesa al historiador, altamente complejo con su identidad propia, en modo alguno se reproduce exactamente en el presente. Siento que el debate se sitúa en el hecho de “ver el pasado por los ojos del presente”, o como dijera Benedetto Croce, que toda historia es: “Historia contemporánea”. Y de igual manera, E.H. Carr, que “El historiador no pertenece al ayer sino al hoy”, o como aseverara Collingwood que: “El pasado que estudia el historiador no es un pasado muerto, sino un pasado que en cierto modo vive en el presente”.
De manera que entendiendo el presente a la luz de acontecimientos pasados -porque no hay presente sin pasado, ni pasado sin presente- se ha querido encontrar analogías radicales -llamadas repeticiones- descuidando los contextos en que se han producido y se producen los acontecimientos, las realidades sociales y económicas de un pasado y el presente, los grupos sociales que activaron, y activan los hechos, y las motivaciones que impulsan los sucesos históricos. De hecho, queda claro que no hay contextos exactos, ni los mismos hombres que en el ayer movieron los acontecimientos, son idénticos a los de hoy. Sebastián Aguilar (q.e.p.d.), extraordinario profesor de historia, insistía en su momento, en la reflexión necesaria, frente a la aseveración referente a la repetición de la historia.
En efecto, y con tino, decía: “hay que tener cuidado porque no son los mismos hombres ni tampoco los mismos acontecimientos”. Desde luego, las similitudes que pueden aparecer de hechos pasados con algunos del presente -que se dan en múltiples ocasiones- no deben llevar a considerar que se trata de una “repetición histórica”. Las propias condiciones, de indivisibilidad, irreversibilidad y continuidad del proceso histórico, no hacen posible su reversión. Son precisamente estas categorizaciones, las que cierran la posibilidad de la repetición histórica. En Fundamentos Filosóficos Científicos de la Historia, Miguel Montiel interesantemente anota, fundamentándose en Erich Kahler, que los acontecimientos para volverse historia deben estar relacionados entre sí, formar una cadena, un continuo flujo, entendiendo que son: la coherencia y la continuidad, los requisitos previos elementales de la historia.
No obstante añade, que esa conexión de los acontecimientos con algo o con alguien, es lo que justamente da a la historia una coherencia, que la convierte, precisamente en historia. De manera que los hechos son históricos, no únicamente porque acontezcan en un espacio y en un tiempo, sino porque además tienen una connotación social, coherencia, continuidad y conexión. Así, sin confundir hechos históricos con datos, que es lo que pudiera estar ocurriendo, los primeros tienen toda una identidad, que abarca: lo causal, los acontecimientos en sí, y los elementos consecuenciales, de forma tal, que si de repetición se trata, habría que considerar también: las causas y los efectos, asuntos que jamás podrían ser iguales.
Carlos Rama, citando a Xenopol, lo explica mejor: “Nunca podría un hecho puramente individual dar materia para la historia”, y agrega que: “El hecho social general o individual debe suceder a otro que lo ha precedido, pues de no hacerse se tendrá por un hecho de repetición”. No debe descuidarse la lección que se desprende de los acontecimientos pasados, que debe ser apreciada en el presente. Pareciera que esto de que la historia se repite, ubica la discusión en dos grandes concepciones de la historia que permanentemente se han enfrentado: historia lineal e historia cíclica.
Jorge Luis Macías Fonseca
¿Por qué se quiere militarizar a Panamá?
20 DE JULIO.No hay discusión, ni me extraña, sobre el propósito de triple D en mandar a los gorilas (llamémosle desde ya lo que se preparan a ser) a la Escuela de Las Américas. Por mucho tiempo me preguntaba por qué se nombraba a ex norieguistas en posiciones altas del Gobierno.
¿No se sentía seguro? ¿favores políticos? Recientemente recibí una carta de un familiar y le contesté, sin pensar debo de admitir, que la razón que se está militarizando la Policía, y por la que el presidente Martín Torrijos gobierna por decreto, es porque no va a haber elecciones y él se va a declarar Jefe de Gobierno (¿no fue esa la posición de su papá?).
Si es que hay elecciones va a ser un “paquetazo” como nos metieron en los 70 y 80. Yo recientemente le envié una nota a Elizabeth Dole, rogándole que no votara a favor de nada que le diera plata a los gorilas.
Michael West
El peligro de congelar los precios de los alimentos
15 DE JULIO. En una noticia publicada en la sección Economía & Negocios, titulada “Consumidores solicitan al Gobierno que congele precios”, me obliga a preguntar ¿Quién es Giovani Fletcher para que, en nombre de los consumidores, solicite al Gobierno congelar los precios de los productos de la canasta básica? Yo soy un consumidor, y él a mí no me ha consultado. ¿A quién verdaderamente representa él? Porque él sabe muy bien que congelar significa desabastecer el mercado y perjudicar al consumidor.
Es una traición al consumidor siquiera hablar de congelar precios. Esa práctica nefasta y corrupta, típica de gobiernos proteccionistas, lo que realmente promueve es la ineficiencia económica y las componendas entre productores y comerciantes, a espalda del consumidor. Lo que Fletcher ha hecho con sus declaraciones es sabotear el poco poder que le queda a los consumidores en estas circunstancias en la que la naturaleza del mercado actual es principalmente especulativa. Los gremios de consumidores debieran unirse y proyectar una visión educativa y orientadora a los más de 3 millones de personas que viven en el país.
Somos el partido más grande de Panamá y al mismo tiempo el más débil. Tenemos todo el poder de decidir y no lo ejercemos. Contamos con información y no la usamos. ¿Por qué, no orientar a los consumidores para que realicen compras en común, comparen precios, ejerzan su rol fiscalizador y castiguen a comerciantes que se salen con las suyas? Pero no, a Fletcher le resulta más fácil pedirle a papá Estado que congele, regule y asfixie. Así, al final, la culpa será de otros, no de nosotros.
Rafael Carles
La idea que no es tan nueva ni tan originaria
20 DE JULIO.Últimamente se ha estado escribiendo en diferentes diarios capitalinos acerca de la cinta costera y su ampliación, mediante un túnel debajo del Casco Viejo hasta llegar a su conexión con el puente de Las Américas.
Se presenta tal idea como originaria de la ARI. Si se revisa la memoria del Instituto de Vivienda y Urbanismo (IVU) a la Asamblea Legislativa de 1964, se verá que esa idea ya existía para la época; y no solo eso, sería interesante que uno de sus periodistas investigara acerca del relleno de la bahía propuesto, el cual era de mucho mejor nivel que la actual cinta costera, que evidentemente no llenará los requisitos de área verde, pulmón de la ciudad y espacio para un uso positivo del tiempo de ocio por parte de los ciudadanos.
Miguel Ángel Rodríguez Bravo
La ciudad que no queremos tener
20 DE JULIO. Quiero referirme al artículo “Cómo duele nuestro Panamá de hoy” por poner a contraluz el deterioro dramático de la calidad de vida de la ciudad. Su análisis del problema es acertado, objetivo y de conciencia.
Ya es hora de que se examine la realidad y las consecuencias infraestructurales ocasionadas por un desarrollo desbocado sin un determinado y consciente análisis del impacto social y ambiental que semejante aceleración pudiera causar. La ciudad está muy dura, pavimentada en cemento, acero y vidrio, cada edificio más alto que el otro buscando una tajada de vista al Pacífico.
Ya sin árboles y sin el canto de los pájaros, sin aceras y tremendos huecos por todas partes, sin nomenclatura para ubicar oficinas o restaurantes o un apartamento, y esa bulla insorportable por todas partes noté una infraestructura esquizofrénica reflejada también en el estrés de la mayoría de la población. En un artículo en el New York Times publicado en noviembre de 2007 se refieren a Panamá como el Hong Kong de Latinoamérica sin identidad nacional o cultural propia que la destaque.
No me extraña reconocer en el artículo las consecuencias sociales, económicas, sicológicas que han contribuido al deterioro de la calidad de educación y que han dejado a la juventud sin acceso a buenos empleos y, por tanto, contribuye a la delincuencia y crimen. El resultante “acuartelamiento” no es solo de los pobres si no también quienes viven en fortalezas y que solo salen con sus guardaespaldas en autos con vidrios oscuros a frecuentar lugares donde reciben toda clase de seguridad.
Carmen A. Casís
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