FIABILIDAD.
Las encuestas políticas
Alexander Xavier Tejeira
opinion@prensa.com
Muchas personas ponen en tela de duda la veracidad o no de las encuestas políticas. Comentarios como: ¡A mí no me han encuestado!, ¡por mi casa no han pasado!, en fin una serie de interrogantes que sería bueno explicar. Para que una encuesta política sea fiable no es necesario encuestar al total de electores de la República de Panamá. La encuestadora solo necesita una parte (muestra) de la población electoral para hacer inferencia estadística sobre la misma. Así por ejemplo, cuando queremos saber el nivel de azúcar de una taza de café, no es necesario que nos acabemos todo el café para saber si le falta o no azúcar al mismo. Solo basta con probar un poco –extraer una muestra– y llegar a la conclusión de agregarle o no azúcar.
Es falsa la idea de que para una mayor fiabilidad se tenga que recurrir a muestras grandes. Varios autores recomiendan que la muestra deba representar un 5% de la población –en este caso electoral–. Ahora, ¿por qué muchas personas dicen que los encuestadores nunca han pasado por sus casas? Una de las razones estriba en el tipo de muestreo –polietápico, estratificado, etc.– que se establece en el estudio.
Un muestreo por rutas aleatorias de corregimientos y cuadras significa que los encuestadores realizan cierto número de encuestas en los lugares donde la empresa ha establecido con anterioridad. El encuestador no se puede ir para otra barriada a aplicar una encuesta si la misma no está en el marco del muestreo. Si el día que pasaron los encuestadores a su vecino lo encuestaron y a usted no, no piense que lo han ignorado, más bien; se está aplicando correctamente el salto de dos a tres casas de la última vivienda encuestada. No se extrañe si un encuestador se aproxima a su casa y le pregunta cuantos años tiene. Él se está cerciorando de que su rango de edad esté en la muestra. Sucede muchas veces que las personas cumplen con varios de los filtros de la encuesta, pero cuando dicen su rango de edad, la misma ya ha sido completada en la cuota, razón por la que no se le puede aplicar la encuesta a esa persona.
Generalmente las encuestas políticas tienen dos canales. El primero se da cuando un medio de comunicación contrata los servicios exclusivos de una encuestadora inscrita en el Tribunal Electoral. El segundo, cuando los partidos políticos contratan los servicios de las encuestadoras inscritas o no en el Tribunal Electoral. Este último canal es el que ha sido cuestionado durante los últimos años porque existe la percepción de que las encuestadoras benefician al cliente con una primera posición o un comportamiento ascendente en su tendencia. El análisis de los resultados del estudio no debe ser tergiversado por los políticos. Por ejemplo, es un craso error sumar los porcentajes de Balbina, Navarro y Cortizo y compararlos con el porcentaje de aceptación de Martineli. O sumar todos los porcentajes obtenidos por la oposición y compararlos con los porcentajes sumados del PRD. No es estadísticamente aceptado, no se utiliza la aritmética sobre resultados publicados.
El autor es economista
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