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TRABAJO INFANTIL. CULTURA Y FALTA DE RECURSOS.
Sujetos a la pobreza
La OIT fijó en su Convenio 138 que solo los niños y niñas mayores de 12 años pueden trabajar, pero solamente en actividades que no ‘entorpezcan su formación’.
Diana Nereyda González
digonzalez@prensa.com
En medio del auge que vive Panamá, que se proyecta como destino turístico y de inversiones, muchos niños como Mario*, residente en Curundú, ven desvanecerse sus sueños e ilusiones de convertirse en bomberos, pilotos de aviación, médicos o maestros.
Desde los cuatro años, Mario sabe lo que es dormir donde lo tope la noche y vender pastillas en los semáforos. También sabe robar. Como él, hay otros que por su condición de pobreza familiar dejan los estudios y se dedican al ocio o a ganarse la vida como puedan, aunque sea pidiendo dinero en las calles.
Este cuadro social es “como el pan de cada día”, describe el maestro de artes plásticas Adrián Montaño, coordinador del centro cristiano “Juntos Podemos” en Curundú.
Para Montaño, en ese barrio se vive bajo la ley del más fuerte, y la raíz del trabajo infantil y otros males está en la desintegración familiar.
“Yo lo puedo decir con categoría, viví toda mi infancia en Curundú, y para ir a la escuela tenía que vender refrescos, porque con lo que mi papá ganaba no era suficiente para el sustento familiar. Mi fortaleza fueron los consejos de mis padres y la misericordia de Dios” , asegura.
Pero hay niños que desconocen ese apoyo moral. En el caso de Mario, ni siquiera sabe quiénes fueron sus progenitores, enfatiza Montaño.
La mayoría de los menores que se ubican en los semáforos en el área de Punta Pacífica, El Dorado y Vía España, residen en el corregimiento de Curundú, menciona Yara Trujillo, jefa del Departamento de Trabajo Infantil del Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral (Mitradel).
Hasta el año 2000, cuando se hizo la última encuesta sobre trabajo infantil, la Contraloría General de la República reportó 46 mil 976 niños trabajadores en Panamá.
Se espera que esta cifra haya disminuido con las acciones realizadas por el Comité para la Erradicación del Trabajo Infantil y Protección de la Persona Adolescente Trabajadora, que opera desde hace 10 años, agrega Trujillo.
CULTURA
En el tema del trabajo infantil, además de la pobreza, también interviene un factor cultural.
De acuerdo con la funcionaria del Mitradel, durante las inspecciones rutinarias, una de las situaciones que se han encontrado son comercios chinos donde los propietarios ponen a sus hijos menores a trabajar, con el riesgo de ser asaltados o incluso, asesinados.
En estos y otros casos, la Dirección General del Mitradel ha sancionado a algunos comerciantes por considerar que violan los derechos de la infancia y las disposiciones especiales sobre los menores trabajadores.
Para el historiador y escritor de la comunidad china en Panamá, Juan Tam, el hecho de que un menor esté frente a una caja registradora o empacando un artículo en nada viola sus derechos, porque no está desempeñando ningún oficio pesado ni peligroso.
Estos menores que trabajan por un asunto de cultura son los que más se destacan en las matemáticas y en las fiestas patrias de Panamá, añade Tam.
Esteban Cheung, director de una empresa de consultoría de mercado étnico dice que “ellos [los chinos] tienen una cultura de trabajo más arraigada, ya que desde pequeños se les enseña a ayudar en los quehaceres de la casa como en el negocio”. Añade que “de alguna manera, los hijos nos convertimos en el ojo de nuestros padres debido a su limitado conocimiento del idioma español”. (*El nombre fue cambiado)
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