viene de la 1b. ACCIONES Y RECURSOS.
El rostro de una niñez pobre
La eliminación del trabajo infantil es un principio de la Declaración de la OIT, de la cual Panamá es signataria.
| LA PRENSA/ Josué Arosemena |
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| RECREACIÓN. Algunos menores, a pesar de sus carencias económicas y afectivas, y sus responsabilidades laborales, dejan escapar a ratos su niño interior para divertirse. 1059669 |
Diana Nereyda González
digonzalez@prensa.com
Juan Jiménez*, de 10 años, ya no puede deambular en el mercado de Calidonia, como hacía antes, para vender bolsas, ni ayudar a Gregorio Solís (quien sufre de hipertensión) a empacar las verduras.
“Los tiempos han cambiado con eso del Código de la Familia y de que los padres no pueden corregir ni dejar que sus hijos trabajen. Eso ha provocado que ahora los jovencitos que vivían en Curundú y vendían bolsas y otros artículos desaparezcan... lo más triste es que muchos de ellos ahora prefieren robar antes que trabajar”, dice Solís, quien trabaja como vendedor en el mercado.
“Aquí ha llegado la gente del Ministerio de Desarrollo Social para corretear a los menores, quienes en su gran mayoría trabajan por necesidad”, añade.
Eunice Meneses Araúz, secretaria ejecutiva de la coordinadora nacional de organizaciones negras panameñas, opina que la niñez trabajadora en el continente americano tiene etnia y color: “indígenas y afrodescendientes”.
“Si observamos en nuestro país, los niños que laboran en los supermercados o como limpiabotas y cuidadores de carros, o que deambulan en los semáforos, verán ese componente étnico muy de la mano con la pobreza y la exclusión social. El trabajo infantil es real y se agudiza en la medida que crece la pobreza en nuestro país”, sentencia Meneses Araúz.
Considera que los responsables por garantizar el bienestar de la niñez son la familia, el Estado y la comunidad, y que lo ideal es que la sociedad civil organizada “juegue su papel” y a la vez, “que vele para que el Estado cumpla con lo establecido en foros nacionales e internacionales sobre la lucha contra el trabajo infantil”.
Para ello, indica, se debe eliminar de manera inmediata las peores formas de trabajo infantil y proteger el trabajo de los adolescentes, como lo establecen los Convenios 138 y 182 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
REALIDAD Y PRESUPUESTOS
Para Alexis Rodríguez, coordinador del programa de Red de Oportunidades del Ministerio de Desarrollo Social (Mides), el trabajo infantil en sus diversas formas reduce el tiempo de educación y recreación de los menores y provoca la inasistencia a clases debido al cansancio.
Cita que una de las estrategias que implementa el Gobierno es el programa de la Red de Oportunidades, dirigido a los hogares en pobreza extrema de la República .
El Comité para la Erradicación del Trabajo Infantil y Protección de la persona adolescente trabajadora (Cetippat) integrado por los ministros o viceministros de Trabajo, Economía y Finanzas, Gobierno y Justicia, Educación, Salud, Desarrollo Agropecuario, Comercio e Industrias; un magistrado de la Corte Suprema de Justicia, un representante del Tribunal Superior de Niñez y Adolescencia; y la procuradora General de la Nación recibió un crédito extraordinario de un millón de dólares para erradicar el trabajo infantil, el pasado mes de marzo.
De acuerdo con la trabajadora social del Mides, María Isabel Mela, aunque estos recursos están bajo la custodia del Mitradel, cada institución involucrada recibe un presupuesto de operación.
El Mides cuenta con 236 mil 229 dólares, mientras que el Mitradel tiene destinado 300 mil dólares. En tanto, los Ministerios de Educación y Salud reciben 166 mil y 18 mil dólares, respectivamente.
La funcionaria afirma que a la fecha, con estos recursos se han gestionado becas, tutorías, capacitaciones y otras acciones para erradicar el trabajo infantil en el país.
Sin embargo, al recorrer las calles de la ciudad capital, la realidad que se aprecia es que el trabajo infantil persiste y que, incluso, en muchos casos, los menores no venden nada, sino que piden dinero, o como ellos dicen: “una ayudita pa’ comé”.
(*El nombre fue cambiado).
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