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Panamá, jueves 17 de julio de 2008
 

CAMBIO SOCIAL.

Origen y ocaso de la cultura machista

Keith Holder
opinion@prensa.com

Hace alrededor de un millón de años el simio Australopithecus llegó a las cavernas del norte de África y sur de Europa, en donde se alojó, reemplazando su hábitat en árboles que se secaron por los cambios climáticos a causa de la emergencia del mar del istmo de Panamá. Ya en las cavernas, los simios machos salían a cazar, las hembras se quedaban cuidando a las crías y, sabiendo cómo hacer fuego, cocinaban el animal muerto.

Se estableció un orden de prioridad para comer. Primero comía el macho proveedor, después las crías, seguían las hembras y por último los ancianos. Fue el primer privilegio del macho sobre el resto. Al llegar la evolución al Homo Sampiens los primeros en aprender a escribir fueron varones.

En diferentes culturas se escribieron textos sagrados que originaron las cuatro grandes religiones. El primer escrito en sánscrito fue Rig Vedas, que describe a dioses Brahma, Siva y Visnú en que se basa el hinduismo. Le siguió el Viejo Testamento Judaico, que describe la religión judía con el Dios Yavé o Jehová. A continuación, cuatro llamados evangelistas escriben el nuevo testamento, de donde se origina la religión cristiana con una trinidad de dioses, un Padre, un Hijo y un Espíritu Santo.

Por último, se escribe el Corán de la religión islámica con dios Alá. Todos los textos sagrados fueron escritos por varones y todos señalan la supremacía ante dioses del hombre sobre la mujer. La transmisión del concepto del hombre sobre la mujer es pasada de generación a la siguiente. Ha sido el segundo eslabón para establecer la cultura del machismo.

El tercer elemento ha sido el uso de la fuerza del varón para someter a la mujer; cuando ocurren controversias en la pareja se recurre a la violencia por el más fuerte. El proceder con mayor fuerza por un miembro de la pareja se convirtió casi en costumbre social. En algunas sociedades es un delito la violencia intrafamiliar, sin embargo, persiste. Las causales que moldean la cultura de diferentes pueblos demoran tiempo pero lo logran si son persistentes. Las razones paleontológicas, religiosas y de mayor fuerza física del varón encabezan el establecimiento de la cultura machista.

Criado por padres con igual grado de estudios y de culturas similares, nunca vi un acto de violencia intrafamiliar. La equiparación de privilegios y derechos históricos del hombre sobre la mujer puede llegar a su fin si la mujer aumenta sus conocimientos para equiparar al hombre.

La controversia entre humanos debe resolverse a través de la razón, no de la fuerza. Esto aplica también a las parejas. No es tarea fácil, pero para lograr el equilibrio deseado entre los géneros se requiere la adquisición de más conocimiento de parte de mujeres –palpable en Panamá–, esto puede señalar el principio del fin de la cultura del machismo.

El autor es médico y fue legislador


© 2008. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
 
 
 
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