COREA DEL SUR.EL EX JEFE DE SAMSUNG EVADIÓ $45 MILLONES.
Kun-hee es condenado, pero se libra de la cárcel
El magnate surcoreano debió pagar una multa de $109 millones para evitar ir a prisión.
Un país donde el poder económico está muy ligado a la política, favoreció a quien en 20 años dirigió Samsung.
| EFE/Jeon Heon-Kyun |
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| CULPABLE. Lee Kun-hee asumió el mando de la empresa en 1987.1059909 |
SEÚL, Corea del Sur/EFE
Lee Kun-hee, quien durante 20 años presidió la primera empresa surcoreana Samsung, fue condenado por evasión de impuestos aunque se libró de la cárcel, como ha ocurrido con otros grandes empresarios de este país ligados a supuestas corruptelas.
El Tribunal Central de Distrito de Seúl sentenció ayer a Lee, que dimitió en abril poco después de ser procesado a tres años de cárcel por evadir impuestos, con suspensión de pena y a pagar una multa de 109 millones de dólares.
Lee Kun-hee fue hallado culpable de evadir 45 millones de dólares, que le correspondía pagar por un fondo de 4 mil 600 millones de dólares que había ocultado en cuentas bancarias de las que eran titulares otros ejecutivos, pero no deberá cumplir penas de cárcel.
“La evasión fiscal supone violar las obligaciones de pagar impuestos del Estado y un acto que daña la confianza del pueblo”, afirmó el juez, por lo que lo condenó a tres años de prisión, aunque con suspensión de pena.
Al mismo tiempo, el empresario fue absuelto del cargo de prevaricación del que fue acusado en su intento por transferir el control de la empresa a su hijo, Lee Jae-yong, origen de todo el escándalo.
El caso envolvió a Samsung, que con más de 250 mil empleados es responsable de más de un 20% de las exportaciones de Corea del Sur, en la mayor crisis de sus 70 años de historia.
De su ascenso al estrellato empresarial, que incluye compañías punteras como Samsung Electronics y el astillero Samsung Heavy Industries, fue responsable en gran parte Lee Kun-hee, de 66 años, quien asumió el mandato de la empresa en 1987 y lo convirtió en el primer conglomerado surcoreano. Después de décadas de evitar los escándalos, la caída en desgracia de este empresario llegó en abril pasado cuando, después de haber sido acusado oficialmente de corrupción, evasión de impuestos y prevaricación, dimitió de su cargo de presidente.
Ayer finalmente, aunque Lee ha sido condenado, puede respirar, pues se ha librado de los siete años de prisión que pedía la fiscalía junto a una multa de 350 millones de dólares.
No es el único caso de un magnate surcoreano. Pese a sus fuertes sentencias asociadas a presuntas corruptelas y argucias contables, no entrará en la cárcel en un país donde el poder económico está íntimamente ligado al político.
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