Una vez más, la administración Torrijos hace gala de su desprecio por la transparencia. La rendición de cuentas es un concepto totalmente ajeno para su ministro de Obras Públicas quien, en representación del Gobierno Nacional, está empeñado en que la cinta costera sea el más lucido homenaje al secretismo de un gobierno que, en algún momento, prometió “cero corrupción”.
No solo ha faltado a su palabra de entregar “mañana mismo” todos los planos del monumental proyecto, sino que se ha empeñado en burlar la ley que meridianamente lo obliga a hacer públicos los planos de una obra estatal, de enormes repercusiones ciudadanas, que será sufragada con los impuestos de los panameños y que ha venido acompañada de todo tipo de acuerdos de recámara.
La soberbia –o el descaro– lo ha llevado a presentar argumentos infantiles, en vez de ser diáfano en explicaciones desde el primer día, y solícito ante las dudas ciudadanas. ¿Qué esconde el Gobierno Nacional detrás de este proyecto? O, mejor dicho, ¿qué más nos esconden? |