salud. La medicinas ancestrales se mantienen vigentes.
Una tradición saludable
Vendedores y clientes intercambian experiencias sobre los remedios, en el mercadito de Calidonia.
Al recurrir a los métodos tradicionales de curación, conviene tener referencias de quienes los aplican.
| LA PRENSA/Noriel Gutiérrez |
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| experiencia. Venancia Paz lleva 38 años vendiendo yerbas curativas en el mercadito de Calidonia, y asegura que siempre se aprende algo nuevo.1056559 |
Zoraida Chong
zchong@prensa.com
Salvia, para la caída del cabello; toronjil, para los males del estómago; anamú, para los riñones.
La costumbre de curarse con plantas es una tradición ancestral que persiste, no solo en las áreas rurales sino en centros urbanos como la capital panameña.
Ya sea en los puestos del callejón de Salsipuedes (en la avenida Central) o en el mercadito de Calidonia, los clientes siguen llegando en busca de yerbas que alivien sus males.
Dice Venancia Paz que cuando empezó en el negocio, en 1975, no sabía mucho sobre la utilización de plantas medicinales. Si acaso uno que otro uso que aprendió de su padre, quien se dedicaba a curar en una comunidad de la provincia de Darién.
Pero después de 38 años de tener un puesto de hierbas en el mercadito de Calidonia, ha ampliado sus conocimientos y asegura que siempre se aprende algo nuevo. El método: la tradición oral. La gente que ha probado la efectividad de alguna hierba viene a comprarla, y de paso le comenta para qué sirve.
Ella misma ha encontrado beneficios particulares en distintas raíces, hojas o tallos. En estos momentos, por ejemplo, asegura que tiene una planta a la que llama ‘insulina’, pues le ha ayudado a mantener controlados los niveles de azúcar en la sangre. Ella es diabética –pero no insulino dependiente– y tomando esta hierba, asegura, siempre sale bien en los chequeos médicos.
“Todavía no la he traído, pero la tengo en mi casa, y cuando la traiga, los voy a llamar (a los periodistas) para presentársela”, promete con una sonrisa.
Curarse con precaución
En los mercados tradicionales, quienes venden yerbas comparten el espacio con los que comercializan inciensos y esencias “para sahumar”, pero que aseguran también tienen propiedades curativas.
Y es que los métodos de sanación tradicional son muy variados, y van desde la acupuntura china, hasta las yerbas heredadas de la época prehispánica en América Latina. El doctor Enrique Donado Cotes, de la Dirección de Planificación en Salud del Ministerio de Salud (Minsa), explica que estos métodos trabajan, en general, por la sugestión o por las sustancias activas que poseen las plantas, pero advierte que quienes buscan este tipo de cura, deben ser conscientes de que gran parte de estas plantas no están validadas científicamente.
La principal preocupación del médico es que cuando las personas no encuentran las medicinas que necesitan en la Caja de Seguro Social o no tienen recursos para comprarlas, recurren a métodos tradicionales, pero sin distinguir entre aquellos que tienen la experiencia o conocimientos certificados y los que engañan a otros con ánimo de lucro.
“No hemos tenido un gran número de personas intoxicadas con plantas tradicionales, porque para eso normalmente se necesitan grandes dosis; a diferencia de los fármacos de laboratorio, que con unas cuantas pastillas se pueden notar los malestares”, explica.
En Panamá, una dificultad es que no se ha avanzado mucho en las certificaciones y regulaciones de este tipo de medicina, pero Donado asegura que lo que sí se ha hecho es acercarse a las áreas indígenas para ofrecer capacitaciones y lograr que quienes se dedican a curar en esas zonas intercambien conocimientos con médicos. El objetivo es que aprendan a identificar los casos que no son capaces de atender y los refieran a los servicios públicos de salud.
Con el tiempo, dice, esto ha funcionado, porque los curanderos indígenas ya no se sienten agredidos o menospreciados por una cultura distinta a la suya.
Una oportunidad para las poblaciones olvidadas
En países con volúmenes significativos de población indígena, la medicina tradicional ha mantenido su arraigo. En Bolivia, por ejemplo, se creó en 2006 el Viceministerio de Medicina Tradicional e Interculturalidad; y en México las entidades de salud pública han lanzado diversas iniciativas para validar las prácticas, evaluar las propiedades de las plantas y fomentar la difusión de las medicinas ancestrales. La Organización Mundial de la Salud (OMS), por otro lado, ha apoyado este tipo de iniciativas y mantiene programas activos para promover la investigación y utilización de la medicina tradicional.
Las razones para tal interés no incluyen únicamente la preservación de las culturas ancestrales. En gran parte de los países en desarrollo, este tipo de medicina es la única a la que tiene acceso la población más pobre. Según la OMS, en estos países más de un tercio de la población carece de medicamentos esenciales, por lo que la administración de remedios tradicionales y alternativos que sean seguros y eficaces, podría mejorar el acceso a la atención de salud.
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