Un cambio sin cambio
Campo Elías Estrada
cestrada@prensa.com
OPINIÓN. El anuncio que hizo el martes Ariel Alvarado sobre la creación de una liga profesional de fútbol pudo haber sorprendido a cualquier despistado, pero en la práctica, y más, conociendo nuestra realidad, el cambio de momento sería netamente de nombre. Hablar o decir literalmente que Anaprof vaya a desaparecer con la creación de un fútbol profesional parece un cuento de hadas.
Son palabras mayores, que todos añoramos que algún día ocurra, pero estamos muy lejos de esa realidad.Todo esto forma parte del vocabulario especial que maneja la FIFA dentro de sus reglamentos. Cuando se regularon los nuevos estatutos, a la primera división de Anaprof se le vino a denominar la primera división profesional, un nombre que dista mucho de la realidad que vive este torneo en el país, si se lo quiere ver en el sentido estricto de la nueva connotación que se le dio.
Es claro que el anuncio de Alvarado sorprendió a los dirigentes de clubes de Anaprof, que de pronto sienten que van a ser desplazados por la Federación Panameña de Fútbol y que están celosos porque la máxima autoridad del fútbol nacional pasará a encabezar la dirección de esa agrupación. Pero es preciso que se vea como una exigencia de la FIFA, porque cuando se haga, les aseguro, veremos el mismo fútbol y los mismos dirigentes de Anaprof, pero estrenando un nombre nuevo aunque Edmundo Vargas, que dice ser el gestor de ese nombre, se hale los cabellos como sucedió tras el anuncio del martes.
Sería fascinante que ahora que el gobierno de Martín Torrijos se lo sirvió todo en bandeja al fútbol, con las canchas sintéticas y el estadio Rommel Fernández, la dirigencia lo aproveche como bien dijo Alvarado, y que el público asista a los coliseos como lo hace cada cuatro años cuando se juegan las eliminatorias con las selecciones absolutas, pero de momento es prematuro pensarlo y más tras el fracaso que se dio en la presente eliminatoria. Ese sería el objetivo principal que tendrá enfrente la Anaprof, o la comisión de fútbol profesional, o la Fepafut, o Ariel Alvarado, o el que fuera. Hacer que el fútbol se masifique con el público como se dio en sus inicios cuando no existía el apoyo ni los medios de ahora.
Pero es claro que Anaprof necesita un cambio, de más cariño y mucha visión, principalmente de su dirigencia o de la que los suplante, porque ya han transcurrido 20 años en los cuales los últimos han pasado sin pena ni gloria, con una dirigencia que ha sido superada de cabo a rabo por los futbolistas. De momento es una realidad que Alvarado está siendo rechazado, por primera vez, por algunos dirigentes de clubes de la Anaprof que antes lo endiosaban y que con justa razón hoy lo culpan del fracaso que se dio en la eliminatoria, aunque Guimaraes sea el principal responsable, y que tras la crisis de la eliminación, como bien lo dijo Alvarado el martes, se busque ahora un cambio en la Anaprof.
Esperamos, eso sí, si se formaliza el cambio a la liga profesional, que Alvarado sea un agente de esa transformación, ahora que el fútbol según sus propias palabras, llegó a su límite. El término con el que se piensa suplantar a la Anaprof es inmensamente grande para nuestra realidad, cuando la mayoría de los jugadores no vive de este deporte y recibe salarios de miseria. Ojalá que le comiencen a dar la importancia al torneo y que el cambio no sea únicamente de nombre.
El autor es periodista.
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