CONSTRUCCIÓN.Moradores esperan un puente peatonal.
Niños, en riesgo por corredor
Residentes de Loma Bonita, Emberá Puru y Altos de la Torre resienten trabajos del Corredor Norte.
Los alumnos de la escuela Gabriel Lewis Galindo deben atravesar, a diario, la zona de construcción.
| LA PRENSA/ David Mesa |
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| RIESGO. Los niños, en su inocencia, se desvían del camino y juegan entre la tierra removida, suave como un merengue.1056369 |
Ana Teresa Benjamín
abenjami@prensa.com
Ha llovido desde temprano, y en la escuela Gabriel Lewis Galindo faltaron varios niños. Siempre sucede cuando el cielo está color de plomo y desprende goterones, dice el director Leoncio Mendoza, porque el camino desde Altos de la Torre, Loma Bonita y Emberá Puru –de donde viene el 90% de los niños– se vuelve un lodazal por los trabajos de construcción de la segunda fase del Corredor Norte.
La escuela Gabriel Lewis Galindo está ubicada en la comunidad de Las Trancas, sobre la vía Tocumen. Tiene como vecinos algunos de los colegios más exclusivos de la ciudad de Panamá, pero la realidad de los niños de la escuelita de Las Trancas es muy distinta.
Allá, donde viven, buena parte de los caminos son de tierra y el agua potable circula por tubos de pevecé que se enredan por las veredas. Hay luz eléctrica y por eso hay música en el ambiente, pero en muchos hogares el servicio es una letrina. Una sola chiva –de la ruta Valle de Urracá- Emberá Puru– llega hasta la comunidad, pero la forma más rápida para conectarse con una carretera principal es a través de Las Trancas, precisamente.
Sin embargo, con los avances de la construcción del tramo del Corredor Norte entre Tinajitas y el hotel Riande Continental Aeropuerto, en Tocumen, la vida de estas personas está cambiando dramáticamente.
Un muro de separación
En octubre de 2007, el Ministerio de Obras Públicas (MOP) reiteró el compromiso –adquirido por la empresa constructora Pycsa Panamá S.A.– “de construir un paso peatonal que facilite el libre acceso de los estudiantes hacia y desde el centro de estudios”.
Lo dijo Carlos Ho, director de la Oficina de Proyectos Especiales, pero, como dice Brunilda Garabato, el puente aún no existe. “Los camiones van para arriba y para abajo, y los niños pasando... No sé cuándo es que hacen el puente”.
Eric Sánchez también está molesto. Delante de su casa se ha construido un muro de seguridad para contener el tránsito de personas de un lado a otro, pero lo cierto es que los niños tienen que atravesarlo para llegar hasta la escuela.
“Prometieron un puente antes de [empezar] estas operaciones”, enfatizó Sánchez. Pero los muchachos aún deben pasar por un camino de tosca y lodo, por donde también circula maquinaria pesada.
El titular del MOP, Benjamín Colamarco, dijo el martes en una conferencia que el corredor beneficiará a las miles de personas que habitan sectores como la 24 de Diciembre, Mañanitas, Chepo, Altos de las Acacias y Cerro Viento, entre otras áreas, pero para los habitantes de Loma Bonita, Emberá Puru y Altos de la Torre, el corredor solo es una señal de aislamiento.
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