CANDIDATURAS.
La política es solo para los ricos
Rafael Solano
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No cabe la menor duda de que para participar como aspirante a un cargo de elección popular en este país hay que tener bastantes billetes.
Los tiempos en los que los hijos de la cocinera, los hombres de nuestra campiña y los obreros podían aspirar libremente a estos cargos jamás volverán.
Eran aquellos tiempos en los que el comandante Omar Torrijos Herrera creó la Asamblea Nacional de Representantes de Corregimientos, integrada por 505 representantes provenientes de las clases populares.
Ellos, desde los puntos más recónditos de nuestra geografía nacional, exponían sus problemas sociales y buscaban solución a los mismos. Esta prática tampoco volverá.
En el presente no vale de nada el liderazgo comunitario, la vocación de servir a los demás, ahora lo importante –para sustentar una aspiración y obtener un cargo de elección– es poseer un capital monetario disponible y cuantioso, que nos permita primero ganar en las elecciones primarias y, posteriormente, en las elecciones nacionales.
No valen de nada las propuestas, las agendas de trabajo, los perfiles personales, las trayectorias. Ahora lo primario y principal es tener dinero para costear las propagandas que inundan las ciudades, en donde solo vemos las caras de los candidatos.
Ellos deben contar, igualmente, con la plata necesaria para pagar a los activistas que los respaldan, no por convicción, sino por recibir una contraprestación económica.
¡Nos fregamos!, pues, los que no tenemos dinero. Nos quedaremos con las ganas de aspirar a ocupar algún puesto de servicio a la comunidad, porque la política criolla se ha convertido en un negocio donde lo primordial es el vil dinero.
El autor es abogado
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