VOCACIÓN. CARRERA MUSICAL.
Juventud y acordes
Varias entidades de la localidad imparten clases de música, y la mayoría de sus estudiantes son jóvenes.
| LA PRENSA/Iván Uribe/Josué Arosemena |
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Helkin Guevara
hguevara@prensa.com
n Panamá y en otros países, la música aún lleva una etiqueta que le otorgó la sociedad. “Es una ocupación para morirse de hambre” es lo que opinan muchas personas de esta melódica rama del arte.
Sin embargo, sus exponentes la defienden contra viento y marea y destacan el interés que muestran en la actualidad numerosos jóvenes por aprenderla de manera profesional.
Prueba de ello es la existencia de entidades, como la Escuela Juvenil de Música, la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Panamá (UP), el Instituto Nacional de Música (conocido también como el Conservatorio) y la Academia de la Música de Panamá, entre otras, cuyos estudiantes en su mayoría son jóvenes.
Diomedes Díaz imparte clases en la Escuela Juvenil de Música y dice que de los 10 profesores que atienden el lugar, cinco se enfocan solo en clases de violín.
El resto enseña a tocar el clarinete, la flauta y la trompeta. “Hay chicos de 5 a 18 años que luego del colegio van a recibir las cátedras musicales y siento que hay tanta juventud entusiasmada que a veces no nos damos abasto. En ocasiones no podemos aceptar más estudiantes en determinadas materias”, cita.
El director de la Orquesta Sinfónica Juvenil Istmeña, Samuel Robles, reconoce que ahora el panorama es esperanzador. Explica que antes las oportunidades de dedicarse a la música eran pocas, pero “hoy día hay más juventud interesada en aprender”. Robles dirige a 45 chicos de entre 8 y 26 años en la orquesta que tiene 10 años de existencia.
Graciela Núñez, profesora de violín de la UP y del Conservatorio, cuenta que cada año hay muchos estudiantes de niveles iniciales (niños y adolescentes) que ingresan, pero con el paso de los años no siguen todos los que comenzaron.
Robles señala que conoce muchos casos de personas que por presión de sus padres y de la sociedad dejaron sus aspiraciones artísticas, ya que “no se veía la música como una posibilidad o profesión”.
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