PREFERENCIAS POLÍTICAS.
Impacto de las encuestas en la opinión pública
Augusto A. Grimaldo Del B.
opinion@prensa.com
En Panamá hay cuatro empresas autorizadas por el Tribunal Electoral para realizar encuestas políticas: Dichter & Neira, PSM Sigma 2, Cid Gallup y la más reciente Unimer–Panamá. Son empresas de reconocida trayectoria y sus proyecciones son cada vez más acertadas.
Las encuestas son una valiosa y confiable herramienta, que permite conocer cuáles son las preferencias de los votantes en la actualidad, cómo cambian estas preferencias con el paso de un determinado periodo de tiempo, conforme vayan madurando las campañas; se definan las candidaturas a lo interno de los distintos colectivos políticos, se realicen alianzas u ocurran hechos relevantes o inesperados como lo sucedido en España en el año 2004, cuando a tan solo tres días de las elecciones generales para escoger al próximo presidente del Gobierno, tuvieron lugar los atentados terroristas conocidos como 11–M, en los que 10 explosiones casi simultáneas en cuatro trenes de Madrid a la hora pico de la mañana, acabaron con la vida de 191 personas.
Esto dio un giro inesperado en los resultados electorales, ya que el Partido Popular, al frente del Gobierno en aquel entonces y favorito en las encuestas, se vio superado por el Partido Socialista Obrero Español, pues muchos votantes consideraron que este atentado se produjo en respuesta al apoyo del Gobierno español a la invasión de Irak, contra la cual se había manifestado masivamente el pueblo español.
Las mayores divergencias entre distintas encuestas, se dan cuando existen muchos candidatos aspirando a una misma posición. También cuando hay dos o más candidatos muy parejos en la intención de voto.
Las encuestas impactan sobre la opinión pública, ya que muchas veces el elector teme desperdiciar su voto apoyando a un candidato con poca popularidad y prefiere apoyar a alguien con posibilidades reales de triunfo. También les sirven a los candidatos para conocer cómo están marcando y así poder emprender acciones.
No hay nada malo en que un candidato contrate los servicios de una empresa encuestadora, así puede realizar preguntas específicas que interesen a su equipo de campaña. Tampoco es malo que el candidato publique las encuestas, siempre y cuando éstas sean avaladas por el Tribunal Electoral.
Es importante que sepamos interpretar adecuadamente las encuestas, sobre todo en momentos en que ningún partido ha realizado sus primarias internas. En el caso particular de las encuestas orientadas a conocer las preferencias internas de cada partido de cara a sus próximas elecciones primarias, las empresas encuestadoras deben tener la responsabilidad de incluir en la muestra únicamente a personas inscritas en el colectivo político.
Para los candidatos del PRD o el panameñismo, en este momento es más importante la opinión de sus inscritos que la de la ciudadanía en general y la de sus simpatizantes no inscritos.
Basándonos en el análisis anterior, en el caso del PRD no se le debe restar importancia a la candidatura de Juan Carlos Navarro. Tal es el caso de lo ocurrido en EU, subestimar a su rival Barack Obama (menos popular a nivel nacional), le costó la candidatura demócrata para las próximas elecciones presidenciales de ese país a la favorita Hillary Clinton.
Recordemos que el actual alcalde capitalino nunca ha perdido una elección, inclusive se reeligió en su puesto ganando por amplio margen a sus competidores en las elecciones de 2004. Más recientemente, en el octavo congreso nacional del PRD, celebrado el pasado mes de marzo, en donde se escogió a los miembros que conformarán el Comité Ejecutivo Nacional del partido por los próximos cinco años, Navarro fue el candidato más apoyado, superando en votos incluso a Martín Torrijos, presidente de la República y actual secretario general del PRD, quien se reeligió en este cargo enfrentándose a dirigentes de base poco conocidos a nivel nacional.
En este mismo congreso, el ex presidente de la República Ernesto Pérez Balladares vio truncadas sus aspiraciones por presidir el PRD, perdiendo dignamente con un 30% de los votos ante su rival Balbina Herrera, quien contaba con el respaldo de la directiva del partido. Algunos analistas políticos han restado importancia al apoyo dado por Pérez Balladares a la candidatura de Navarro por considerar que solo le aportará ideas y no votos. No obstante, este respaldo puede interpretarse como un elemento favorable a la unidad del partido.
Hay quienes cuestionan algunos comportamientos pasados de Balbina Herrera; sin embargo, debe ser más bien reconocido su crecimiento como ser humano y funcionaria pública. Lo cuestionable en la conducta actual de la ingeniera Herrera es haber comprometido públicamente su palabra y apoyo a la candidatura presidencial de Navarro y, posteriormente, retractarse una vez fue elegida presidenta del PRD, para lo cual contó con el apoyo del alcalde capitalino.
Herrera justifica su decisión de aspirar a la Presidencia de la República por la solicitud de las bases de su colectivo político. Su postura impacta negativamente la credibilidad y honestidad requeridas para el desempeño y toma de decisiones en el cargo al que aspira, sujeto a presiones e intereses de todo tipo.
En la oposición figura Ricardo Martinelli (Cambio Democrático), cuyo porcentaje de apoyo en las encuestas no debe variar significativamente, pues hoy en día es el candidato con el panorama más definido, al no tener rival a lo interno de su partido. Entre los panameñistas, Juan Carlos Varela y Alberto Vallarino suman juntos un porcentaje de apoyo inferior al de Martinelli. Ello significa que la única posibilidad real que tiene la oposición de preocupar al PRD en los próximos comicios electorales sería mediante una alianza.
No obstante, decidir quién lideraría esta unión no será tarea fácil, pues Martinelli es quien mayor respaldo refleja en las encuestas y aunque el Partido Panameñista no cuenta con el mayor apoyo popular en la oposición, es el segundo colectivo con mayor número de inscritos en el país, de allí que para ninguno de los dos colectivos políticos resultaría una decisión cómoda ceder la presidencia. Algunos candidatos de la oposición se esfuerzan más en plantear estrategias para ganarle al “enemigo PRD” que en encontrar soluciones a los problemas que aquejan a la nación.
En esta campaña, a diferencia de las anteriores, vemos con positivismo que los principales candidatos de los distintos partidos hacen alusión a logros personales y a su desempeño, ya sea en la empresa privada o en la administración pública y no a su vinculación con personajes políticos que hayan impactado en nuestro país.
El autor es ingeniero civil
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