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Panamá, jueves 03 de julio de 2008
 

COLOMBIA CELEBRA.EL EJÉRCITO RESCATA A 15 REHENES, ENTRE ELLOS A INGRID BETANCOURT.

Una operación impecable

‘Gracias al Ejército mío (...) gracias por la impecable operación (...) fue perfecta’, manifestó la ex candidata.

Los tres estadounidenses liberados, Thomas Howes, Keith Stansell y Marc Gonsalves, viajaron a EU.

AFP/Rodrigo Arangua
REENCUENTRO. Ingrid Betancourt (C), ya recuperada de las primeras emociones de la liberación, disfruta de la compañía de su madre, Yolanda Pulecio, y su esposo, Juan Carlos Lecompte. 1052459
Juan Roberto Vargas
Especial para La Prensa

Ni el más ingenioso de los libretistas de Hollywood habría ideado un guión tan imaginativo y original, como el que se planeó para lograr la liberación de Ingrid Betancourt, tres estadounidenses y 11 miembros de la fuerza pública que estaban en poder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), algunos de ellos desde hace 10 años.

La operación “Jaque”, como fue denominada la acción de las fuerzas militares para buscar la liberación de los secuestrados en poder de las FARC, se convirtió en una de las más complejas y elaboradas acciones de inteligencia en la historia de Colombia.

El propio comandante de las Fuerzas Militares de Colombia, el general Fredy Padilla de León, reconoció que nunca antes sus hombres habían emprendido una acción tan intrépida, tan audaz y milimétrica. Desde febrero pasado, cuando el gobierno de Hugo Chávez recibió a cuatro ex congresistas secuestrados, los militares comenzaron a infiltrar a las FARC.

A través de sofisticados equipos de comunicaciones, los militares escuchaban cada uno de los movimientos de los guerrilleros que en el departamento del Guaviare, en las selvas del país, mantenían a los plagiados. La infiltración llegó a su punto clave, cuando lograron tener acceso a las comunicaciones de los miembros del llamado secretariado de las FARC, encabezado por Alfonso Cano, el nuevo jefe de ese grupo, sucesor del fallecido Manuel Marulanda.

Al tener acceso a sus comunicaciones, conocían sus movimientos, los sitios donde estaban, lo que comían, cuándo dormían y quiénes eran exactamente los encargados de custodiar a los secuestrados.

Hace una semana, se tomó la decisión de realizar el golpe final de esa operación “Jaque”, que consistía en lograr que, sin un solo disparo, se liberara a un grupo de los que la guerrilla llama “canjeables”. Los integrantes del equipo especial de rescate de las Fuerzas Militares llamaban a los jefes guerrilleros que cuidaban a los guerrilleros, a través de teléfonos satelitales y radioteléfonos.

La forma como hablaban, los datos que suministraban a sus interlocutores, hizo creer a los guerrilleros que cuidaban a los guerrilleros, que estaban hablando con emisarios del secretariado de las FARC. La “orden” final que dieron a través de esos radios indicaban que debían reunir a 15 de los 47 secuestrados que mantienen las FARC.

La idea, según esos supuestos guerrilleros, a través de las radiocomunicaciones, era que debían llevar a ese grupo de rehenes hasta una zona del país donde se encontraba Alfonso Cano, el nuevo jefe máximo del grupo insurgente. Los guerrilleros que cuidaban a los plagiados, “comieron cuento”. Creyeron que, en efecto, recibían indicaciones de sus superiores. Recibida la orden, procedieron a reunir a los 15 secuestrados que estaban en diferentes campamentos del departamento del Guaviare.

Con las primeras luces del día, le ordenaron a sus rehenes recoger sus cosas, porque, como les dijeron, se los iban a llevar a otro lugar. Los militares, que se hacían pasar por guerrilleros, les dijeron a sus interlocutores que el traslado se haría en un helicóptero que harían pasar como la aeronave de una ONG. Por eso, cuando los secuestrados vieron aproximarse una aeronave al campamento donde habían pasado su última noche en cautiverio, no hubo sobresaltos ni alarmas, como cuando sí ocurría por el paso permanente de helicópteros militares.

La aeronave —de fabricación rusa del tipo MI-17— que había sido pintada de blanco en una base militar de San José del Guaviare, aterrizó. Del aparato descendió un grupo de supuestos guerrilleros. De camuflado. Se saludaron con alias “César” y alias “Gafas”, los guardianes de los secuestrados. Los militares, que se hacían pasar por insurgentes, le pidieron a los dos jefes guerrilleros subir con ellos para ir a su destino. Ya dentro de la aeronave, y cuando habían despegado, los controlaron y dieron malas y buenas noticias: “Somos el Ejército de Colombia, ustedes quedan detenidos y los rehenes libres”.

En el transcurso de las horas, sin duda, se conocerán nuevos detalles de la “Operación Jaque”, pero lo cierto del caso, dicen las mismas fuentes militares que suministraron esta información, recordarán que una operación de película, permitió la libertad de 15 rehenes que durante muchos años vivieron el infierno del secuestro.

El mundo festeja el rescate

En virtualmente casi todo el mundo, desde Chile al Vaticano, EU y la ONU, surgieron ayer manifestaciones de satisfacción, alegría y alivio por el rescate de Ingrid Betancourt y otros 14 rehenes de las FARC. En el Vaticano el director de la sala de prensa papal, padre Federico Lombardi, manifestó a la prensa que el Pontífice “se alegra por esta noticia muy hermosa que suscita satisfacción y motivos de esperanza”.

La secretaria de Estado de EU Condoleezza Rice felicitó al presidente Álvaro Uribe y a los militares colombianos “por el éxito de la operación ”, y dijo que EU pide a las FARC liberar inmediatamente a los demás rehenes. McCain supo de la liberación de los rehenes mientras viajaba a México desde Cartagena. “Estoy feliz por el éxito de esta operación tan riesgosa”, destacó.

En París, el presidente Nicolas Sarkozy celebró la nueva, anunciando: ¡Ingrid está libre! y agregó que Francia recibiría a los rebeldes que renuncien a la violencia. El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, pidió a las FARC que “inmediata e incondicionalmente libere a los rehenes restantes”.

© 2008. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
 
 
 
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