FOTO DENUNCIA
Posible criadero de mosquitos |
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| LA PRENSA|David Mesa |
ABANDONO | Alrededor de unos 15 camiones recolectores de basura convertidos en chatarra reposan en el área que se encuentra en la entrada de la garita de peaje hacia Cerro Patacón. Una de las campañas que no puede descansar es la enfocada a evitar que haya puntos que se puedan convertir en criaderos de mosquitos y de ahí en focos de enfermedades. En el mes de enero diez nuevos camiones internacionales fueron adquiridos por la Dirección de Aseo Urbano y Domiciliario para la recolección de la basura en el distrito de Panamá. |
Los militares atrapados por su pasado
25 DE JUNIO.Con mucho detenimiento leí en el diario La Prensa del domingo 22 de junio, la noticia “Militares admiten crímenes”, donde un grupo de ex miembros de las desaparecidas Fuerzas de Defensa, narró al periodista que los entrevistó cómo se hacían las cosas en los tiempos en que la bota mandaba en el país.
Creo que lo dicho por ellos prácticamente es un secreto a voces de algo quizás conocido por algunos pero ignorado por todos, pero que deja en evidencia que dentro de ese organismo armado hubo quienes nunca tuvieron ningún tipo de aprecio ni respeto por la vida de sus semejantes.
Si lo confesado por los más importantes testigos presenciales de tan horrendos crímenes no provoca en la justicia una rápida investigación de aquellos hechos, aplicando el posterior castigo a quienes resulten responsables de los mismos, simple y llanamente estaremos frente a un Estado en donde la impunidad es la madre de todas las ilegalidades que se puedan cometer dentro de una sociedad sin valores ni respeto.
Y no vengan ahora con aquello de que por el tiempo transcurrido, son delitos que ya prescribieron, o porque nadie en su momento presentó alguna denuncia ante las autoridades correspondientes, no se puede investigar el delito, señores del Ministerio Público, sin ser abogado, mi sano juicio me dice que lo vertido en La Prensa, es más que suficiente para iniciar una investigación de oficio y comenzar a llamar uno a uno a los testigos de tan inhumana acción, pero ojo, ahora que no pretendan llevar al periodista responsable de la noticia a juicio.
Esto es de espanto, y que incluso puede llamar la atención a los organismos internacionales de derechos humanos, ya que esto en cualquier parte del mundo constituye un crimen de lesa humanidad.
Aquí, no cabe juzgar si aquellos hermanos colombianos, ingresaron de manera ilegal al país, para eso existe la entidad encargada de mediar en el asunto y en aquellos años, Migración ya formaba parte del engranaje gubernamental, y a la policía, le tocaba la responsabilidad de detener y poner a órdenes de la autoridad competente a los transgresores de la ley y no actuar de manera unilateral y menos ajusticiando a nadie.
Y aquí voy de manera directa a referirme al señor Luis Papo Córdoba, a la sazón jefe de la zona de policía de Darién cuando se cometieron estos supuestos crímenes, independientemente de que se haya arrepentido, permítame decirle que como hombre de fe, creo en el perdón divino, y creo que Dios, quizás ya le haya perdonado, pero si como han dicho militares que estuvieron bajo sus órdenes en esa apartada región del país, usted no puede escapar a la justicia terrenal por más que ahora se ampare en las sagradas escrituras.
Dios mejor que nadie sabe si usted es culpable o no, y de serlo, no debe ni siquiera evitar eludir el castigo de la justicia, creo que sabe bien qué fue lo que pasó durante su jefatura en Darién y si todo lo dicho por este grupo de subalternos suyos es real, lo conmino a que colabore de la manera más franca posible con la justicia y acepte su responsabilidad de los hechos y pague por cada una de esas vidas que usted, según sus colaboradores ordenó eliminar.
En caso que ellos estén mintiendo, demuestre su inocencia en un juicio justo, pero no haga del silencio su cómplice en este asunto tan serio y delicado, porque recuerde que estamos hablando de más de una veintena de vidas humanas que cual almas en pena deben estar clamando por un verdadero descanso eterno.
Creo que es una valiosa oportunidad que le ofrece su destino para salir y decir en realidad qué fue lo que pasó; y si lo hizo, explicar si eran “órdenes superiores”, o simplemente se hicieron porque actuaba de manera unilateral, sin rendirle cuentas a nadie.
A menos que usted quiera ser un militar atrapado por su pasado, por un pasado tan oscuro que nunca quisiera recordar, pero que sabe que jamás podrá olvidar, sin embargo, le doy el beneficio de la duda y le respeto su presunción de inocencia, pero demuéstrelo.
No quiero parecer su juez ni mucho menos su verdugo, pero creo que por la salud del país todos los panameños nos merecemos una sensata explicación sobre lo narrado por sus compañeros de armas.
Daniel Rivera
El título perfecto para la cinta costera
26 DE JUNIO. Me pareció perfecto el título “Cinta costera o cinta concretera” del análisis publicado el 25 de junio. En la gráfica se puede apreciar con claridad que la cinta “concretera” no tiene nada que pueda llamarse un “parque”. Pues los estacionamientos han privado por lejos sobre las áreas verdes que alguna vez tanto se publicitaron.
Al poquísimo verde lo representan unas estrechas isletas entre la Avenida Balboa y los nuevos carriles de la cinta, y entre éstos y el mar, que no tienen el tamaño suficiente ni coherencia de diseño entre sí.
Por si fuera poco, el valiente transeúnte que pretenda llegar a esas isletas en la cinta, o caminar junto al mar
como se hace hasta ahora, tendrá que arriesgar
su vida para entrar y salir de la cinta.
Ricardo M. García
El mal ejemplo para la juventud panameña
26 DE JUNIO. Me gustaría hacer algunos comentarios con respecto al artículo de Carlos Galán, publicado en La Prensa, titulado “Alentando la delincuencia”.
Es una acertada narración y con comentarios atinados en base a la realidad actual con la que muchos estamos de acuerdo, básicamente en el aspecto de la juventud, delincuencia y pérdida de valores.
De estos problemas acuso directamente a los dos últimos gobiernos, por los malos ejemplos que a diario transmiten. Ellos le han hecho daño a la juventud: con ejemplos de corrupción, sin consecuencias de parte de las autoridades que deben ser el ejemplo.
El hecho de que en este país no existe una percepción de justicia ante estos escándalos debido en parte a que la Corte Suprema está llena de políticos amigos.
Me pregunto cómo podemos influir en esa juventud para que no siga los pasos de nuestros gobernantes.
Parece que la educación no es importante, ya que es secundario darle mantenimiento a sus escuelas, aunado al robo no aclarado de millones de dólares.
Aquí parece que la justicia se puede burlar y que cualquiera sale de la cárcel. Ninguno de nosotros que trabajamos honradamente y merecemos una vida digna, tenemos derecho a la salud, pero ir a los centros médicos es darse cuenta de que son deprimentes, pero sí tenemos que pagar miles de dolares al Gobierno en impuestos para ese fin.
Cómo se puede acabar con la corrupción, eso es difícil, pero yo trataré de comenzar por mi hogar y evitar hasta lo último que mi hijo se vea contagiado de esta plaga que parece amenazar nuestro futuro.
Ramón Sieiro Pinzón
Verdades que algunos prefieren ocultar
25 DE JUNIO.Los lectores de La Prensa hemos seguido la cobertura con que el diario ha sacado a la luz pública las concesiones privilegiadas que funcionarios e instituciones del Gobierno han dado y pretenden seguir dando a empresas particulares en la bahía de Panamá.
Casos de monopolios exagerados, y desde mi punto de vista repudiables, son los que usufructúan el Grupo F (Jean Figali) en Amador, el hotel Miramar (Herman Bern) y el Club de Yates y Pesca en la Avenida Balboa, los que se aprovechan de lugares públicos para obtener pingües ganancias comerciales con la complicidad de las autoridades de turno.
Para colmo, los representantes del hotel Miramar, al ver descubiertas sus exigencias de mayores privilegios en detrimento de la población y del fisco, ahora responden argumentando que las publicaciones del diario “obedecen a una campaña de desprestigio en contra del Hotel Miramar”, por supuestas “motivaciones políticas”.
Acusan a La Prensa de información “manipulada, sesgada o trastocada” y de haber “decaído para convertirse en un instrumento político con agendas ocultas y motivaciones de no revelada índole” (domingo 22 de junio, p. 50A).
Cualquier lector sabe muy bien que no hay nada más falso ni falaz. Ante tan chabacanos ataques, los lectores apoyamos en un 100% a la cobertura realizada. Esperamos que el diario no ceda ni un ápice ante la presión de empresarios que creen poder comprar el silencio de quienes, como La Prensa, denuncian las verdades que ellos prefieren ocultar.
Maribel Romero
Aclaran información sobre colegio Miramar
23 DE JUNIO. En la edición del pasado 22 del junio, en un comunicado firmado por la compañía Empresas Bern a nombre del Hotel Miramar, aparecen dos fotografías, una de la fachada y otra de la terraza, del recordado edificio del Colegio Miramar.
Al pie de la primera se lee “foto del Colegio Miramar alrededor del año 1950”, mientras de la segunda se lee: “foto de terraza del Club Miramar alrededor de 1930. Actualmente áreas de piscinas y canchas de tenis del hotel”.
Como ex alumno que soy del Colegio Miramar, deseo aclarar que esa última
afirmación es totalmente
incorrecta.
La equivocación, que pareciera engañosa, me sorprende ya que proviene de empresas inmobiliarias que deberían saber mejor de terrenos y de planos.
El edificio de este colegio, una estructura relativamente pequeña que antes estuvo ocupada por el disuelto Club Miramar, se encontraba en estado casi ruinoso cuando su demolición fue decidida durante el gobierno del ex presidente Ernesto De La Guardia, Jr. (1956-60).
Una de las razones para su derribo fue la construcción, en ese gobierno, del tramo final de la Avenida Balboa hasta Punta Paitilla.
La construcción de tan amplia avenida redujo bastante el terreno del colegio, puesto que se realizó justo
encima del área en donde poco antes había estado el edificio.
Lo que quedó del terreno fue el espacio de la terraza hacia la bahía, que es el lugar en donde ahora se levantan las torres Miramar, no así las “áreas de piscinas y canchas de tenis del hotel” como alegan las empresas Bern.
Esas áreas del hotel fueron construidas en rellenos sobre la bahía que son, por tanto, propiedad exclusiva del Estado.
Carlos Manuel Alvarado P.
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