CANDIDATURA.
El viaje de McCain a Latinoamérica fija pautas
Sergio Muñoz Bata
El interés de John McCain en América Latina no es reciente. En su historial sobran ejemplos de su apoyo a los tratados de libre comercio con México, Chile, América Central y por supuesto, al todavía no materializado con Colombia.
También habría que reconocerle al senador por Arizona sus esfuerzos por impulsar una ley de reforma migratoria integral en el Congreso valiéndose de sólidos argumentos económicos e inspirado por una profunda convicción humanista.
Por último, no se debe ignorar su infatigable celo por asistir a los países que luchan contra los carteles de la droga, disfrazados de guerrilleros marxistas como en el caso de Colombia o desfachatadamente mercenarios como sucede en México.
A pesar de esto, no han faltado críticos que cuestionan la sensatez de su decisión de viajar a Colombia y México esta semana recordándole que la gente que vive en América Latina o en Canadá, otro país que McCain visitó a finales del mes pasado, no vota en las elecciones norteamericanas.
También le acusan de insensibilidad para detectar las prioridades de los votantes que según indican las encuestas nacionales son de índole doméstico, no internacional, y tienen que ver con el estado de la economía y la inseguridad laboral.
Tampoco han faltado los cínicos que aseguran que con este viaje lo que McCain busca es congraciarse con los 9.3 millones de latinos que se espera salgan a votar en la elección de noviembre de 2008.
Más allá de las especulaciones, el viaje de McCain a Colombia (1 y 2 de julio) y México (3 de julio) no solo es coherente con su trayectoria política sino que marca una nueva pauta. Como apunta Chris Sabatini, editor en jefe de America’s Quaterly, la revista del Consejo de las Américas con sede en Nueva York, “que un candidato estadounidense viaje a América Latina durante su campaña presidencial es una acción sin precedentes que aquilata debidamente la importancia estratégica y personal que Estados Unidos le da a la región y nada tiene que ver con el voto acá”.
Concordó con Sabatini y agregó datos para situar el viaje de McCain en el contexto global en el que se ha debatido esta insólita campaña presidencial estadounidense.
La última encuesta internacional del Centro de Investigaciones Pew para medir la opinión personal de 25 mil personas en 24 países, divulgada el mes pasado, reveló que aunque sigue siendo mayormente negativa, la imagen de Estados Unidos ha experimentado una leve mejoría. Debida, según los analistas a dos factores: uno, que el mundo entero celebra el inminente fin de la nefasta presidencia de George W. Bush. El otro factor es la esperanza de que el nuevo Presidente, quienquiera que éste sea, se aparte del camino tomado por Bush.
Otro descubrimiento de la encuesta del Pew es que la “Obamanía” es un fenómeno global. El índice de aprobación de Obama es mucho mayor que el de McCain, aunque aquí habría que aclarar que quienes tienen una visión favorable de Obama no necesariamente saben mucho del candidato ni tienen una visión clara de sus propuestas.
Sería un error esperar que este 4 de julio McCain regrese con un portafolio lleno de acuerdos con los presidentes de Colombia y México. El propósito del viaje fue simbólico. Lo que sí es probable es que la derecha anti inmigrante más recalcitrante se lo reclame y que algunas organizaciones no gubernamentales le recriminen por no sermonear a Uribe sobre derechos humanos.
En este sentido, habría que recordar que McCain tiene una bien ganada reputación de actuar de acuerdo a sus principios sin importarle si sus acciones tendrán consecuencias negativas.
El autor es miembro del consejo editorial de ‘Los Angeles Times’
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